“Esta noche allí habrá algo de amor” es el tercer verso que Alex Tuner pronuncia en The View From the Afternoon, la canción con que Arctic Monkeys abren su disco debut, Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (2006).

Uno de los mejores discos de la primera década del siglo XXI cumple hoy diez años de su lanzamiento, cuando unos espinilludos Turner, Matt Helders, Jamie Cook y Andy Nicholson -quién abandonaría la banda meses después- vieron un 23 de enero de 2006 el fruto de cuatro años de trabajo.

La banda nacida en el año 2002 en Sheffield, Reino Unido, fue el icono de un completo recambio generacional en la música. Whatever… no sólo rompió récords al convertirse en el álbum más vendido por una banda en Inglaterra con 360 mil copias en su primera semana, sino que se convirtió en la banda sonora de una generación completa.

Es precisamente esa generación nacida bajo el alero de Windows XP, MSN Messenger y la conexión a internet la que es escuchó los CD’s con demos vendidos en los conciertos underground de la banda, y que al quedar maravillado con himnos como Fake Tales of San Francisco, decidió subir dichas grabaciones caseras a MySpace.

El disco fue grabado durante septiembre de 2005 entre los estudios Chapel en Linconshire, 2 Fly de Sheffield y Telsart de Münich, Alemania, siendo producido en gran parte por Jim Abbis, mientras que un par de grabaciones adicionales estuvieron a cargo de Alan Smyth. Tras las mezclas del álbum, el primer single I Bet You Look Good on the Dancefloor fue lanzado en octubre de ese año -un mes después- dando estallido a la fiebre por los monos árticos.

10 AÑOS | “I Bet You Look Good on the Dancefloor”, el primer single (y hit) de Arctic Monkeys

Dentro de los temas principales que habla el LP están la vida nocturna y el amor juvenil. La subcultura inglesa de la época fue clave para que las letras hablaran sobre el comportamiento humano en los clubes nocturnos, tal como lo hacen I Bet You… , Still Take You Home, You Probably Couldn’t See for the Lights But You Were Staring Straight at Me y Dancing Shoes.

When the Sun Goes Down habla sobre prostitutas y Red Light Indicates Doors Are Secured sobre los problemas de tomar un taxi luego de una noche de fiestoca. No así Mardy Bum, quizás la principal balada de la banda -en el particular estilo de los Monkeys- hasta Cornerstone, lanzada tres años después en Humbug (2009).

El título, algo así como “lo que sea que digan que soy, es precisamente lo que no soy”, salió de una frase dicha en la novela Saturday Night and Sunday Morning de Alan Sillitoe y que en los 60’s se convertiría en una película protagonizada por Albert Finney. “Saturday… es de lo que el álbum se trata. Canciones como The View… , Dancing… , Still Take… y From the Ritz… hablan un poco del fin de semana y tienen el mismo carácter”, dijo Turner cuatro días antes de lanzar el disco.

Por otra parte, la enigmática portada muestra a Chris McClure, amigo del entonces cantante no-adicto al gel, fumando un cigarro de la forma más cool posible. La imagen causó una estúpida polémica en la época, ya que supuestamente incitaría al vicio. Mientras que el resto del arte del disco lo muestra a él durante una resaca mañanera, dando vueltas por la ciudad para volver a casa luego de la noche de juerga.

Una década completa han pasado desde que esas trece canciones y un total de 40 minutos de duración hicieron explotar los oídos de una juventud que buscaba algo nuevo. Sonidos agresivos pero a la vez simpáticos y completamente bailables. Un disco imposible de pausar: la gente suele moverse, cantarlo -gritarlo- y escucharlo hasta su última canción.

Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not es definitivamente un big bag musical. Un registro con un fuerte espíritu adolescente, ese que todo el mundo rescata y anhela cuando suelen perderlo al madurar. Casualmente, ese mismo año y en un país latinoamericano, miles de adolescentes salieron por las calles a protestar, todos impulsados por el mismo espíritu que Alex Turner y compañía usaron para componer esta magnífica obra, hoy convertida en un ícono de una generación completa.

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