Brian, top marks for not tryin”‘. Esa es la primera frase tajante que escuchamos de Favourite Worst Nightmare, el segundo disco de Arctic Monkeys y que, apenas un año después de haber publicado su debut, salió a conquistar terreno a comienzos del 2007.

Con Nick O’Malley integrándose en el bajo y James Ford en la producción, las letras sobre fama, adolescencia, cuentos y amor los hicieron dar el clavo otra vez.  Esa fue la fórmula para “Brianstorm”, la canción que abre los fuegos y demuestra la agilidad de Matt Helders en la batería. Los versos sobre un tipo pedante (Brian) fluyen con rapidez, que en dos minutos nos electrifican y preparan para algo mayor.

De este álbum se desprenden dos grandes himnos: “Teddy Picker” y “Fluorescent Adolescent“. La primera es una respuesta irónica a la atención que estaban acaparando y la segunda una mirada infantil a los tiempos pasados. Ambas con guitarras vigorosas y más prolijas que en su debut. Y por qué no decirlo, las favoritas para musicalizar en televisión los bloques deportivos.

D is for Dangerous es una transición rápida, energética y hace alusión directa al título, con letras bastante oscuras (sí, habla de suicidio). En la misma línea, canciones como “Balaclava” y “The Bad Thing” traen al ruedo una serie de eventos políticamente incorrectos, rebeldes pero irresistibles.

A la mitad llega “Only Ones Who Know“, casi como una pausa reflexiva. Acompañándose sólo con guitarras distorsionadas suavemente, Alex Turner da rienda suelta al amor, pero a uno que prefiere mirar desde lejos. Sumidos en un espiral de sentimientos, “Do Me A Favour” refleja una ruptura amorosa y también musical, rematando con dolor un “¿Cómo romper los lazos que se unen? Tal vez ‘ándate a la mierda’ sería muy amable(Traducción chilensis).

La placa se mueve en una montaña rusa de sonidos altos y bajos, desde las ruidosas guitarras en “This House is a Circus” hasta una estrofa que bordea lo circense en “If you were there, beware“. Como un homenaje a la infancia, los británicos plasman la confusión de Dorothy de El Mago de Oz en “Old Yellow Bricks“. En el cierre Turner se atreve, por primera vez,  con el teclado y los instrumentos bajan sus revoluciones para dar vida a “505“, la más intensa del cuarteto y que deja un gusto melancólico.

Algo clave de este álbum es su rapidez. Con canciones que apenas duran tres minutos, el auditor viaja a un mundo de pensamientos oscuros, siendo testigo de una catarsis musical, algo que habían experimentado en su debut ‘Whatever People Say I am, That’s What I’m not’ (2006). Bajo esta publicación, los británicos terminaron triunfantes, llegando ese mismo año a presentarse en el festival Glastonbury.  

‘Favourite Worst Nightmare’ no necesitó grandes bullas para el éxito, ya que cada tema era un single en potencia (las 12 estuvieron en el Top 200 de UK Singles Chart). Consolidados y ya no con el estigma de ser “una banda de internet”, Arctic Monkeys catapultaba con esta placa silenciosamente su adolescencia y se abría paso a un cambio de estilo, que se materializó en sus discos siguientes.

DATO FREAK:The Bad Thing” es la única canción incluida en un disco de estudio que nunca ha sido tocada en vivo.

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