El 11 de enero del año 2013, hace exactamente cinco años atrás, la emblemática banda de electro pop publicaba su noveno álbum, un nuevo material que confirmaba su -segundo- regreso. Buscaban fortalecer su unión, recordar por qué son considerados como un ícono de la música para Inglaterra y el mundo hasta la actualidad, con una serie de canciones que reviven la pasión, los conflictos y una historia que nos hace profundizar en sus peores tiempos, aquellos que los obligaron a decir adiós, solo por un momento.

Entre el año 2002 y 2004 la banda compuesta por Bernard Sumner, Peter Hook, Stephen Morris y Gillian Gilbert intentaban sacar adelante un proyecto que a pesar del tiempo se encontraba vigente. Con una trayectoria que inició en 1980 y un total de siete LP’s bajo el brazo, hizo inevitable que experimentaran una serie de altibajos con el tiempo.

Durante años se empeñaron en encontrar una estabilidad en medio del caos desarrollado al interior de las relaciones de sus miembros, debido a conflictos generados por intereses que variaban entre problemas familiares, tensiones internas, participación en otras bandas y diversas cosas que impedían en ocasiones cumplir con los acuerdos para terminar las ideas que surgían en el proceso de grabación de su octavo cd “Waiting for the Siren’s Call”, su penúltimo álbum en formación original que fue lanzado finalmente en 2005.

El esperado disco contó con once canciones que fueron seleccionadas entre un grupo abundante, donde aquella lista de temas que fueron rechazados quedaron en el olvido y sin terminar por acercarse cada vez más el final del proyecto.

La primera en abandonar la banda fue la tecladista y guitarrista Gillian Gilbert, su razón fueron los constantes problemas familiares que surgieron durante la gira de “Waiting for the Siren’s Call” alejándose de la banda en 2005, siendo “reemplazada” por Phill Cunningham y no regresando hasta su reunión en 2011.

El segundo en decir adiós fue el bajista Peter Hook, quien se desvinculó de New Order en 2007 luego de terminar la misma gira, asumiendo que existían demasiados conflictos internos, iniciando la extensa y cruda disputa con Bernard Sumner por el deseo de los integrantes de seguir el proyecto sin Hook, utilizando el mismo nombre. Un problema que terminó en el ámbito legal durante años y que culminó posteriormente con el anuncio del “final” de la banda.

En el año 2011 los rumores volaban, la banda planeaba volver a reunirse a pesar de todo conflicto. La intención era recuperar el tiempo perdido por peleas sin sentido y volver a la música en su formato original, pero esto no se llevó a cabo del todo. Peter Hook no aceptó la propuesta y aseguró que la reunión se basaba sólo en intereses monetarios, generando una nueva disputa entre Sumner y Hook, llenando los medios de malos comentarios, de parte de ambos.

Así comenzaba la renovada era del nuevo orden. Entre acusaciones de demandas por el uso del nombre y una serie de procesos legales para impedir su continuación, la banda en manos de Bernard Sumner y Stephen Morris anunciaba su regreso con todo.

Buscaban desesperadamente un espacio en la modernidad para volver a los escenarios y para eso, recurrieron al material del pasado. Editaron y liberaron aquellas canciones que quedaron desechadas de su disco anterior, lanzando “Lost Sirens” en 2013, un álbum compuesto por ocho canciones llenas del sonido característico de la banda que de manera estratégica o no, apelaban a la melancolía luego de convertirse definitivamente en el último disco que contó con la participación de todos los miembros originales.

Lost Sirens” es definitivamente un material antiguo que fue presentado como novedad. Una búsqueda de encajar de nuevo en la sociedad, una medida que intentaba reconstruir su nombre en la escena, luego de ser sepultado con su propio consentimiento.

La recepción del público fue en su mayoría positiva. En la primera semana del lanzamiento vendieron un total de 4,678 copias, obteniendo la atención de los medios con canciones románticas como “I’ll Stay With You”, “I’ve Got a Feeling” ,“Hellbent” y otras más movidas como “Sugarcane” o la polémica “Shake it Up” que fue más odiada, que querida en diversos sitios.

A pesar de que Peter Hook no formaba parte de la banda en el proceso de su lanzamiento, de igual manera recibió todos los créditos y con el paso del tiempo ha evidenciado que es un disco al cual de alguna manera le tiene cariño.

Durante su visita en Chile acompañado de su banda “Peter Hook And The Light” en octubre del año 2014, se dio el tiempo para recorrer las calles de Santiago, subiendo una fotografía a su cuenta de Twitter en la feria del “Barrio Lastarria” donde escribió emocionado y en tono de chiste que había encontrado gente que caminaba usando bolsas de “Lost Sirens”, que en realidad eran clásicas bolsas de papel de la tienda de retail “Fallabella”. ¿Se parecen a la portada?

“Lost Sirens” es un disco que se convirtió en una despedida para sus seguidores y al mismo tiempo en el comienzo de una nueva era para la banda y el ex integrante, que continuaron por ambos lados agendando giras, creando nuevas canciones y dejando atrás de alguna manera el conflicto para continuar con esa reputación que los vincula a la historia musical, llenando lugares con sus clásicos y encendiendo constantemente una fiesta eterna.

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