Desde el Barrio Puerto, en un edificio donde conviven muchos músicos de la región, surge un grito que llama la atención en varias partes de nuestro país y del orbe. El grito de Adelaida, banda que ha logrado ganarse un nombre en la escena nacional, con un aplaudido último disco y una gira por Europa. Jurel Sónico (voz y guitarra), Naty Lane (bajo) y Gabriel “Lele” Hotzapfel (batería) conversaron en una entrevista que pueden leerla completa en este link

¿Dónde podemos encontrar sus influencias?

Jurel Sónico: Con Gabriel nos encontramos musicalmente hablando con los Smashing Pumpkins. También en el punk rock. El shoegaze también un poco, aunque hace 7 años muy pocos lo cachaban. Lo bueno es que siempre fuimos abiertos a la hora de escuchar nuevas bandas, lo que nos fortaleció como partners.

También hay otras influencias presentes. Por ejemplo el Lele está dedicado al arte y tiene un rollo estético que también nos influye.

 

Hace un par de años vivieron varias experiencias en Estados Unidos

J: Trabajamos con Jack Endino (productor del álbum Bleach, de Nirvana) a fines de 2014, con un par de singles. Luego tras una invitación de Converse para ir a Brooklyn, en donde íbamos a grabar otro par de temas en un principio, terminamos de grabar por completo el Madre Culebra.

Lele Hotzapfel: Esa experiencia con Jack Endino fue bacán. Aprendimos muchos detalles técnicos que tienen que ver con la grabación. Nos pusimos a servicio de su experiencia y precisiones. Es lo que rescatamos más allá de su nombre.

Ustedes viven con muchos otros músicos en un mismo edificio, ¿Cómo es esa sensación?

J: Es cuático el convivir así. Nosotros llegamos por el Bar La Cantera que está al frente, y como que los músicos se apoderaron del depto. Está bien abandonado ese sector, por lo que nosotros buscamos apropiarnos del espacio, con el debido respeto a los vecinos. Con el tiempo se fueron sumando más bandas y músicos a vivir ahí. En el primer piso hacen incluso tocatas.

Naty Lane: Se sale del ambiente de los bares.

J: Al final la idea es salir de los lugares típicos de hacer tocatas como los bares. El patio de una casa también es un escenario.

Hablemos de Paraíso. ¿A qué responde la estética de su portada? ¿Cómo ha sido la recepción de este disco?

L: En la portada sí existió una estructura de trabajo donde solo nos dedicamos a trabajar exclusivamente con collage de papeles en una forma más análoga. Por lo que nos juntamos con Danila Ilabaca (encargada de las visuales de la banda) donde buscamos papelitos de colores que nos gustaran. La idea era que la paleta de colores fuese de un tono primaveral, no tan oscuro como madre culebra.

Sobre la recepción, ha sido la misma energía tanto acá como en el extranjero. En Europa, a nivel de show, nadie nos conocía y aún así la recepción fue muy buena. Pero nada distinto a lo que pasa acá. Solo por un tema de idiomas era distinto.

J: El sonido era todo. Más allá de las letras y lo que significaba. A la gente les gustaba la música y eso nos permitía conectar con ellos.

¿Cómo fue la gira a Europa? Supe que tuvieron problemas para costear el viaje.

J: No nos ganamos los fondos para poder viajar. Finalmente lo costeamos de manera independiente y gracias al sello Mescalina. Ha sido bacán trabajar con ellos. Nos editaron el disco y son gente muy profesional

L: Fue complicado lograrlo por lo que contaba Jurel. Casi nos quedamos abajo. En último momento nos ayudó Sello Mescalina, lo que fue un espaldarazo hermoso. Y la experiencia en sí fue alucinante. Nos recibieron super bien y fuimos super bien acogidos por familiares y amigos.

J: Habían hartos chilenos allá que nos acogieron y ayudaron

L: Formamos hartos lazos. Más allá de las tocatas fue una experiencia personal que nos permitió crecer.

¿Qué opinión tienen sobre la Autogestión?

J: Es nuestro lema. Al final todo lo hacemos nosotros, el comprarte una guitarra o un pedal es algo que haces por ti mismo. Tampoco quiero engrupirme en el término.

L: Hoy en día es un término super manoseado. Como que es casi una superioridad moral. Es la lógica de trabajo más directa y honesta. No es que “hagamos esto autogestionado porque es más cool”, sino que siempre ha sido así.

J: La idea también es saber organizarte y distribuir las tareas. Con la difusión, la grabación y todo eso. También te permite hacer redes, y generar relaciones más directas porque hay músicos que están en la misma parada que uno. Lo que lleva a que se creen y respeten códigos.

Foto: Gerardo Aliaga para Patio Muerto

 

¿Cómo ven la escena musical de Valparaíso?

J: Hay bandas super buenas que están surgiendo. Nosotros nos consideramos una generación antes que ellas, y estas que son más jóvenes se toman las cosas más en serio y la tienen super clara y eso es muy bacán. Nosotros pensábamos más en la tocata.

En cuanto a estilo hay una frescura, que se contagia con el público, lo que nos lleva a tener fe en esta generación.

L: Creo que esta efervescencia no es algo nuevo, sino que siempre ha estado. La energía de estas bandas y sus públicos es un sube y baja. En un comienzo se llenaban las tocatas y había un apañe notable. Pero con el tiempo desaparecieron algunos locales y esa fuerza se fue perdiendo, por lo que las bandas estuvieron como refugiadas en grabar, era la única opción.

Esta nueva camada se ve bien sano.

J: Hay otras bandas más viejas que están volviendo a surgir y de todos los estilos. Lo que nos gusta caleta. Y eso se ve reflejado porque coqueteamos con todo eso, el stoner, el pop y el grunge. No nos importa esa weá de la etiqueta. Hemos tocado con Amarga Marga, Yajaira, Niños del Cerro, las bandas de Pìloto. Y hay buena onda con todas.

 

¿Cuáles son sus planes a futuro?

J: Hemos intentado ir a Lollapalooza. Pero en realidad, para esos festivales, cuando nos llamen va a ser bacán, y esperamos no estar tocando tipo 11 de la mañana. Para esta clase de eventos grandes, solo te sirve para ganar experiencia, que igual suma. Pero al final es una weá de business, e igual te posiciona y te permite llegar a más gente.

L: Nosotros felices de tocar donde nos inviten, y Lollapalooza nos gustaría, obviamente. En realidad, cualquier escenario grande como Fauna también. El problema es que a veces las redes que ahí se mueven no es solamente por méritos, sino el tener los contactos y la influencia de los sellos más metidos en el negocio.

J: Está bien igual eso del business musical, porque a veces la weá se da por mérito. Cuando es más independiente cuesta más. No descartamos la opción. Cuando se dé se va a dar.

Sobre radicarse, siempre está la idea de movernos. Quizás sea México o Estados Unidos, o algún otro lugar. Lo que sí sabemos ahora es que vamos a trabajar en otro disco, que nos servirá de excusa para poder salir. Hay conversaciones para editarlo con otro sello pero hay que verlo.

Recomendaciones a los lectores

J: Recomendamos con el Lele la serie “Un país serio” de APLAPLAC.

L: Los APLAPLAC son los creadores de 31 Minutos y Plan Z, y recibieron el llamado de Canal 13 para que hicieran una serie documental sobre Chile y le pasaron todos sus archivos televisivos. Pero lo hicieron a su estilo y el canal cachó que no estaba en su línea editorial, así que fue rechazado. Tiempo después lo liberaron y se puede encontrar en Google

Sobre discos, estoy muy pegado con el último de Grizzly Bear. Y disco chileno, me gustó mucho “Al sol de noche” de Miss Garrison

J: He estado escuchando mucho sobre Ty Seagall. También mucho rock psicodélico y algo más suave.

Sobre libros, leí “Yonqui” de William Burroughs. Está cuático, muy crudo.

L: Yo estoy a punto de empezar un libro de un amigo de Viña. Es Felipe Poblete y el libro se llama “Pobre Poeta Poblete”, y está escrito con solo palabras que empiecen con “P”, como pulento.

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