Desde hace unos años, Adelaida ha sido una de las bandas insignes de la escena nacional y de la Región de Valparaíso. Desde su debut en LP con Monolito (2014) han ido demostrando ser un grupo de nivel internacional y capaz de llegar a un nivel de profesionalismo que aporta a esta gran oleada de artistas nacionales. Paraíso (2017), su último disco es justamente eso, una placa profesional y cuidada que los consolida en sonido y producción.

Paraíso es de esos discos movidos, viajados. Grabado, mezclado y masterizado entre Valparaíso, Nueva York y Nueva Jersey, el álbum toma parte de esa esencia a lo largo de sus 14 tracks, moviéndose entre sentimientos, texturas y sonidos atrapantes.

Una de las características del disco que más me alegró fue justamente el número de canciones que este contiene. 14 temas es un número que no deja con gusto a poco, cosa que si me ocurrió con sus antecesores Monolito (2014) y Madre Culebra (2015) que, si bien son discos muy bien logrados, a veces se me hacían cortos. Paraíso me deja satisfecho en duración y ordenamiento de las canciones que forman un relato de juventud, melancolía y experiencias.

Respecto al sonido del disco, debo admitir que los Adelaida se superaron a sí mismos, manteniendo el espíritu noventero (sin ser un homenaje o copia) pero agregando detalles que agradan al oyente. Guitarras acústicas ambientales, coros atrapantes y capa tras capa de guitarras eléctricas  que se superponen son factores que hacen que este disco nos pida escucharlo una y otra vez, siempre hay algo nuevo. Un trabajo de relojería hecho rock.

Paraíso nos trae tracks increíbles y variados, que sin querer (o tal vez sí), forman un relato en base a experiencias y emociones. Pasar de canciones desenfrenadas como Creofalso a ambientales como Despedida en la Nieve, o desde la emotividad nostálgica de 1999 a la críptica y contemplativa La Muerte (con la destacada participación de la nueva bajista, Naty Lane, en la voz principal).

Con el lanzamiento de Paraíso, Adelaida demuestra ser una banda inquieta y preocupada de los detalles. Es un disco superior a los anteriores, por lo que la banda termina convenciendo de que ya están consolidados. Los porteños afianzan su categoría internacional y llegan a superarse en producción, profesionalismo y sonido; Adelaida es una banda de crecimiento exponencial.

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