Desde su debut con Funeral (2004), que siempre ha sido un agrado escuchar algo nuevo de Arcade Fire. Los canadienses son una de las bandas más interesantes que ha parido el siglo XXI, tanto desde el punto del concepto artístico como por su ecléctico sonido. Justamente esto último ha hecho al grupo inquieto musicalmente, sacudiéndose de la simple etiqueta de rock, para explorar senderos distintos. Reflektor (2013) fue el primer paso en este desprendimiento de las guitarras con efectos para pasar a un sonido dance, plagado de sintetizadores y ritmos bailables. El disco que hoy nos convoca, significa el segundo paso en esa migración hacia la pista de baile.

Everything Now (2017) es el disco más alejado del sonido a que Arcade Fire nos tiene acostumbrados. En esta placa, reforzando la idea antes expuesta, cosecha lo sembrado en Reflektor (2013), pero lo reviste con nuevos trajes, lo lleva a otra dirección. En líneas generales, nos encontramos con un disco que recuerda a más ABBA, Blondie o al David Bowie de la década de los 80; la influencia electrónica, disco y funk es inevitable de citar en un trabajo que fue producido por Thomas Bangalter (Daft Punk) y Steve Mackey (exbajista de Pulp).

Las transformaciones de la banda se ven desde Everything Now, track que comienza con un piano setentero y continúa con un relajado ritmo bailable que poco a poco sube hacia una fiesta a lo ABBA, con las teclas como protagonistas de la canción, siempre marcando en medio de un hit hat que se agita sin parar. Un comienzo auspicioso para un disco que choca un poco al compararlo con el sonido “clásico” de los canadienses

Signs of Life, mucho más movida, emerge entre coros, sintetizadores y un bajo omnipresente. Creature Comfort también es un track destacable, saturado de sintes que le dan un aire más etéreo que a las canciones anteriores; quizás el tema más parecido a lo mostrado en el 2013 con Reflektor. La influencia de New Order es notoria y fundamental.

Las dos siguientes canciones me hacen ruido. La primera, Peter Pan, es una pieza que en sus poco más de dos minutos y medio no logra convencer del todo. Quizás es el track más débil del disco, desencaja tratando de dar sensación de ensueño pero se queda en el intento. La segunda es Chemistry, un extraño reggae que si bien llama la atención de quién escucha, no resulta más que un experimento peculiar.

No obstante, el disco recupera regularidad en un la vaporosa y electrónica Electric Blue (vaya que se nota la mano de Bangalter), que entre teclados nos lleva a un espacio de fiesta e introspección. We Don’t Deserve Love, una balada sentida, asoma en el disco como una pausa necesaria en que un metalófono juguetea tras la voz principal y unos pulcros coros.

En resumidas cuentas, Arcade Fire se va por un camino predecible para estos tiempos; finalmente, pasa de las guitarras rockeras a un sonido bailable que juguetea entre la electrónica contemporánea y la nostalgia disco. No obstante, la transición no resulta forzada y mucho menos, frívola; es un ejercicio de evolución y exploración que da a luz un disco de laboratorio, pensado y reflexionado para que suene como suena. Si bien, sacrifica la épica de los himnos de estadio, Everything Now (2017) es una entrega correcta de una banda inquieta. 

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