De pronto me pillé en una tarde echado en mi cama, haciendo zapping en la cuenta de Netflix que no pago. Cansado de esperar la nueva temporada de Rick & Morty, eché un vistazo a las recomendaciones animadas, y aparece un caballo caminando por el paseo de las estrellas de Hollywood. Me interesó de inmediato, y me atrapó al instante.

BoJack Horseman (Will Arnett) es el nombre de la serie animada para adultos, que relata la vida de BoJack, un actor que fue parte de la exitosa sitcom noventera “Horsin’ Around”, y ahora vive en el olvido de las grandes noticias de Hollywood, encerrado en la depresión, el alcohol, y la autodestrucción.  Pero la trama no se centra sólo en él, sino también en Todd (Aaron Paul), su conviviente parásito y poco iluminado; Princess Carolyn (Amy Sedaris), quien no solo es la ex novia sino que, a su vez, es su trabajólica agente quien busca reactivar la carrera del actor; Diane (Alison Brie), una insegura escritora fantasma que escribe sus memorias para que este vuelva a saltar a la luz; y Mr. PeanutButter, el perro labrador archirrival del protagonista por esteralizar una serie similar, y por tener una mirada optimista de la vida.

De a poco la serie nos va mostrando brillantes e hilarantes situaciones que ironizan la vida de los flashes y la fama pasajera, sumado a los rasgos animalescos que vemos en los personajes, entrega un toque de absurdo que va enganchando. Chistes que a veces tienes que volver a darles una vuelta para poder captarlos. Se lanzan, además, dardos directos a la vida de las pseudo estrellas hollywoodenses, y también al comportamiento de una sociedad inconsistente y plástica, repasando también el sensacionalismo de los medios de comunicación.

Con el correr de los capítulos, sin embargo, nos vamos adentrando en situaciones más oscuras, actitudes más repulsivas, y temáticas arriesgadas, transformándose en una apuesta tragicómica. Así, tras cada 21 minutos, la catarsis de hace presente, porque las vivencias de cada personaje humanizan y aterrizan uno de los fines más importantes de la existencia, el poder ser feliz. Esto, sumado a la correcta animación y atrevidas intromisiones artísticas, dejan un agradable sabor en lo técnico (la Revista Times eligió el episodio “BoJack bajo el agua” de la Temporada 3 como el mejor momento televisivo del 2016).

La serie está disponible en Netflix, con sus tres temporadas y un especial de navidad incluido. Si está interesado por las aventuras de BoJack, agarre el control remoto o su celular, y póngase al día, pues la cuarta temporada se estrenará en septiembre próximo, y no queremos adelantar ningún spoiler.

Comenta acá