Durante enero, estuvo fuera de la costumbre que Viña del Mar tuviese una tarde soleada y calurosa a la vez. Las altas temperaturas fueron un adversario en el inclinado camino, y las sombras ya habían arrancado.  Finalmente llegué a destino para reunirme con Arturo González y Mauro Calisto, miembros de Celibatos, banda que  proviene de Villa Alemana (la misma cuna de El Macha de Chico Trujillo) y dio el puntapié inicial en la escena nacional con el lanzamiento de su tercer álbum de estudio “Logística Imperial”.

Pedropiedra y su disco “Ocho” sonaba de fondo. Arturo preparaba el almuerzo al cual los muchachos me habían cordialmente invitado, mientras Mauro preparaba algunos detalles para el lanzamiento del videoclip correspondiente al single “Distraída Moral”. El menú consistía en porotos con una receta casera, ensalada de pepino y de tomate, cerrando con el postre unos helados fruna. Todo en compañía de unas birras heladas que daban paso a una conversación que pasó por temas como la ciudad natal y el sistema educacional que alberga sus colegios insignes, sus opiniones sobre la escena musical santiaguina y regional, haciendo un especial capítulo sobre Los Bunkers, una de las influencias de la agrupación, y el experimento de los hermanos Durán: Lanza Internacional.

Celibatos está conformado por Arturo González (voz, guitarra y letrista), Mauro Calisto (batería), Diego Kirkwood (teclados), Adolfo Hernández (guitarra) y Rolando Muñoz (bajo).  Cuenta con tres discos de estudio, donde además de Logística Imperial, suma a su historia “Tú Lavas, yo Seco” y “Arbitrario” del sello Acople Records. Para este último trabajo se sumaron a Sudamerican Records, en donde colaboró el productor Mowat, y también Diego Peralta se hizo presente en una de las canciones (Aprendiendo a Pensar).

¿Por qué se denominan ‘Pop Hipócrita’?

  • Arturo González: Cuando recién emergimos de Villa Alemana teníamos un recelo por parte de nuestro entorno musical, que se nutría por una fuente más rockera y punky que surgió durante los años ochenta en la ciudad que fue muy efervescente. Por eso para nosotros fue muy difícil situarnos en un lugar, nos considerábamos rockeros, pero no tan visceral. Sentíamos que para poder cuajar en el movimiento musical que ha surgido en Chile, teníamos que tener una línea pop, pero como teníamos lo villalemanino tan arraigado que nos costaba mucho hacer algo así. De hecho el disco “Arbitrario” tenía la intención de que fuese popero, sin embargo fue todo lo contrario. Y ahí es como nace ese concepto.
  • Mauro Calisto: En el nuevo disco lo rockero nos sale igual. Las guitarras del Adolfo suenan igual, lo mismo que mis baterías.
  • AG: Siento que en este disco, con Adolfo hicimos mucho menos guitarra. Hay mucho sintetizador y más digital, llevado a la lectura pop que te decía. Experimentamos con un beat bastante peculiar en el pop, similar a Metronomy.
  • MC: De todos modos seguimos siendo una banda de rock, cuando se juntan las guitarras se nota. O como por ejemplo en “Violencia”, nunca habíamos hecho un tema tan rockero. Con este disco aún se puede dar a lugar el término.

¿Buscan definirse?

  • AG: Por mucho que escuchemos muchas bandas, y tratemos de tomar algunos aspectos, siento que nuestra propuesta es original. De ahora en adelante, es difícil hacer algo distinto a lo que ya nos defina. Tenemos un camino y hay que seguirlo. Quizás en un próximo disco incluir instrumentos más latinoamericanos pero sin darle ese tinte de rock, ni perder la esencia que hemos sabido consolidar.

¿Cómo llegaron a Sudamerican Records?

  • AG: Andábamos en la búsqueda de un sello, y llegar a Sudamerican fue gracias a Mowat, quien hizo el puente con la gente del sello donde les mostró nuestra propuesta y quedamos. Finalmente, esto nos sirve para entrar y posicionarnos musicalmente en Santiago. Y hemos agarrado visibilidad.
  • MC: Cumplimos con lo que queríamos. Tampoco era la idea recibir todo de una.

Hoy en día tomando en cuenta como se ha movido la industria, ¿Ven a la música como lugar de competencia o colaboración?

  • AG: Colaboración, todo el rato. Que estemos sumergidos en la competencia es otra cosa.
  • MC: La cultura de la gente se basa en la competitividad, en todos lados.
  • AG: De hecho hablamos sobre eso en el disco, porque es parte del modelo.

¿Qué intentaron plasmar en el arte del disco?

  • MC: Si te fijas, el cubo que rodea al sujeto es una pieza.
  • AG: Básicamente quisimos graficar la historia de un estudiante que se titula, y se converge como primera instancia en una casa de un solo ambiente, como los loft. Como el estereotipo de vida, primeramente tú terminas la Universidad, entras a trabajar, se comienza a producir y vivir en un espacio de un solo ambiente. Entonces los obreros reflejan la construcción sociocultural.
  • MC: Los obreros son como la gente que está construyendo el modelo. Y la grúa es como la mano siniestra que te está construyendo la vida.
  • AG: Eso intentan plasmar, que vivimos en estereotipos. Esa es la Logística Imperial.
  • MC: La imagen es el arquetipo del joven adulto clase media aspiracional chileno. Y es como lo que teníamos que llegar a ser nosotros. Sí o sí tienes que dar la PSU y entrar a la universidad, trabajar 45 horas, tener cosas como un auto, un departamento. Un estilo de vida que, por nuestra edad, ya la debimos haber tenido. Tengo amigos con hijos, autos y todo eso. Al final, declararte músico es una especie de rebelión, porque la gente pregunta: “Ya, pero en qué trabajay?”. Lo ven como un hobbie, y no como algo estable.

Han estado muy presentes en actividades relacionadas a su ciudad, apoyando a la agrupación de Villa Alemana sin Termoeléctricas.

  • AG: Sí, es que es algo que nos compete a todos.
  • MC: Tenemos varios amigos metidos en esa agrupación. Nosotros no estamos a full, pero siempre que podemos, los apañamos en las manifestaciones. Para una marcha, tocamos con Sonora de Llegar.
  • AG: Y esto va relacionado con la idea de compromiso con el entorno. Porque es una responsabilidad moral hacer juicio de lo que pasa alrededor. Todo tiene que ver con los estereotipos que se generan por culpa del imperialismo, y la música (y el arte en general) pasó a convertirse solo en una fuente de entretención. Siento que se volvió algo más banal, y le sirve al mercado para que el ciudadano no tenga inquietudes. Justamente hace poco me compré un libro llamado “La civilización del espectáculo” de Mario Vargas Llosa, donde trata ese mismo tema. Luis Fonsi se transformó en un ejemplo de eso.
  • MC: Lo difícil es que la industria musical vaya a cambiar. Por eso la responsabilidad llega a recaer en los músicos hacer una radiografía social, independientemente del estilo. Hubo un momento en donde hubo  un retroceso de la presencia de poesía en la música popular, esa nueva camada del pop chileno herederos de la música del 2000 que no decían nada, solo para vender. La crítica es un privilegio, y no hacerlo teniendo la tribuna no me parece. Tampoco es que no puedan cantar sobre el amor o la fruta y el té, sino que, en el momento en que estamos, yo creo que no sería bueno que dejaran la crítica de lado. Por lo mismo quisimos hacer un álbum bailable, pero con letras que llamaran la atención por su contenido, que les hicieran pensar. La música siempre va a encerrar un contexto o momento histórico, y los artistas no se lo están cuestionando. Es un registro de la antropología de la sociedad, de lo que estaba pasando en la época.

¿Qué opinan sobre el acceso a las expresiones artísticas de hoy en día?

  • AG: La tecnología es determinante para la música. Bandas graban desde su propia casa los discos que están por completo en Youtube. Es la mayor ventaja.
  • MC: Hay una inmensa cantidad de discos en Youtube y Spotify. Aún así, el modelo país (desde el año 73 en adelante) nunca fomentó la cultura. Lo que ha hecho la concerta son pequeños financiamientos. Si no se hacen cargo de la salud y la educación, cómo se van a hacer cargo de la cultura.
  • AG: Son bálsamos.
  • MC: El libre mercado en Chile (no hay país más neoliberal que Chile) hace que la música nacional no esté tan abierta. No todo el producto cultural que se consume por nuestra sociedad nace de nosotros mismos. Hay de todo, escuchan de todo, y por eso se ve tan segmentado. Por otro lado, eso ha llevado a que el consumo de música acá haya crecido tanto. Por algo el Lollapalooza está en Chile, y también los matinales comenzaron a invitar a músicos nacionales, porque vende.

¿Cuál es su opinión sobre lo patriótico?

  • MC: Yo me considero patriota. El patriotismo está mal entendido, porque nuestra generación lo lee como algo referido solamente a los militares, y a la mirada conservadora. Pero si vas a Perú, o a Bolivia, lo patriótico es ser latinoamericano. En Argentina significa que no me meten el neoliberalismo o dejamos la grande en la calle, y son cuatro millones de personas marchando. Acá el chileno es antipatriota porque no se hace sentir como tal, se hace sentir estadounidense, europeo, argentino. El neoliberalismo es tan grande acá, que el patriotismo también cagó. Antes el rollo latinoamericano en Chile era bastante notorio. En la música, y en el cine principalmente. En una conversación de carrete, el patriotismo se atribuye a esa definición más militar. El no ser patriota ha quitado un convencimiento latinoamericano. Por lo mismo nos sentimos muy apegados a Villa Alemana, cada vez que podemos lo hacemos notar, porque es nuestra forma de hacer patria.