Cuando terminé de ver “Mala Junta” (Claudia Huaiquimilla, 2016) quedé con una sensación muy similar a la que me dejó “Matar a un Hombre” (Alejandro Fernández Almendras, 2014); no había visto una simple película, había evidenciado un relato que emulaba crudas situaciones que ocurren día a día en nuestro país, pero que suelen quedar en segundo plano debido a otros sucesos que resultan más atractivos para el público en general. Con un estreno programado para el próximo año, aún no sé qué tan llamativa resulte esta película para la audiencia chilena, pero espero que sus futuros espectadores le presten la atención que merece. Si pensamos en el cine chileno como un compendio de todas las historias que hemos escuchado a lo largo de nuestras vidas, “Mala Junta” sería aquel relato que nos contaba el primo del sur, pero que no le creíamos tanto hasta haberlo experimentado de primera fuente.

La trama del filme arranca cuando Tano (Andrew Bargsted), un conflictivo adolescente santiaguino que, luego de cometer un delito, es enviado al sur de Chile al cuidado de Javier (Francisco Pérez-Bannen), su padre que no ve hace años. Allá conoce a Cheo (Eliseo Fernández), un tímido joven mapuche que es víctima de bullying debido a sus raíces indígenas. Sin embargo, la estadía de Tano está a prueba hasta la audiencia judicial, en donde el tribunal determinará si el mejor lugar del joven es con su padre o en un Centro Reformatorio de Menores.

A primera vista, uno podría pensar que la historia-base de «niño conflictivo, con padre ausente, y un amigo inocente con mucho por aprender» es poco original debido a su sobreutilización en el cine, ¡y lo es! No obstante, acá funciona de manera ejemplar, ya que es empleada como vehículo para tratar, principalmente, dos temas completamente relevantes en el país: la represión de los Carabineros hacia el pueblo mapuche, y la deshumanización de los niños pertenecientes al SENAME. De esta manera, el primer largometraje de la realizadora mapuche Claudia Huaiquimilla logra plasmar de una manera sensacional la dura realidad que viven día a día aquellos jovenes chilenos que se encuentran acallados por una sociedad que los ve como simples cifras, y que no piensa en la lucha personal que día a día tratan de ganar. Un verdadero reflejo de la sociedad actual.malajunta_2Andrew Bargsted –quién también le da vida a Pablo en “Nunca vas a estar solo” (Alex Anwandter, 2016)– interpreta a Tano de manera magistral. No quiero exagerar, pero probablemente estamos ante una de las mejores interpretaciones chilenas del último tiempo. Con tal solo ver un par de escenas del filme, el espectador comprende que está ante un complejo personaje que, fácilmente, pudo haber terminado siendo un mero estereotipo en las manos equivocadas. Obviamente, la actuación de Bargsted fue primordial para lograr su rol en el filme, pero no podemos dejar de mencionar que un personaje como Tano, que se ve sumamente acondicionado por su entorno, no sería nada sin un guión propiamente estructurado.

Escrita por Huaiquimilla y Pablo Greene, esta historia sureña pudo haber terminado siendo un melodrama sensacionalista con personajes unidimensionales, acompañado de un puñado de ideas sin resolver… pero este no es el caso. No sé qué malabares habrán hecho los realizadores del filme, pero a pesar de la gran cantidad de temas tratados en el filme, todo se siente orgánico a la historia. Nada sobra, nada falta. Cabe destacar que, aquellos que viven, o al menos están familiarizados con el sur de Chile, se sentirán completamente en casa gracias a la fantástica dirección de fotografía de Matías Illanes. Locaciones como la casa de Javier, el liceo al que asisten Tano y Cheo, y la sede en dónde se realizan las asambleas de los miembros de la comunidad mapuche, acercan al espectador a una realidad que pocas veces se ha visto reflejada de manera tan verosímil en el cine chileno.

De alguna manera, siento que “Mala Junta” es un triunfo para el cine chileno. Esta especie de historia coming-of-age criolla desarrolla una gran variedad de temas que no hay forma que no puedas salir del cine sintiéndote afectado por al menos uno de ellos. Más que un excelente largometraje, termina siendo una tribuna para todos aquellos que han sido marginalizados por la sociedad. A lo largo de la historia, tanto Tano como Cheo son víctimas de diferentes formas de violencia, y llega un momento en que ambos deciden que es suficiente. Ojalá esta película llegue a la mayor cantidad de espectadores posibles, para que ellos se den cuenta de lo que está pasando en el país, y también se den cuenta que ya es suficiente. En algún lugar de Chile, esto pasó, está pasando, y si no abrimos los ojos, volverá a pasar.

[Por ahora, no existe un trailer de “Mala Junta”, pero si hacen click aquí pueden ver “San Juan, la noche más larga” (2012), cortometraje con el que se hizo conocida la directora de este film].

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