Cuando ni siquiera han pasado cinco minutos de metraje, “El primero de la familia” (Carlos Leiva, 2016) nos presenta diálogos que incluyen frases como «si el pendejo no es na’ mío», «aquí, compañeros, la injusticia y la explotación son pan de cada día» y «estamos colapsados de pacientes, señora». No es necesario contextualizar las escenas para entender lo que Carlos Leiva quiere demostrar con su primer largometraje: la situación que enfrentan, día a día, muchos chilenos. Esos simples guiños a los problemas de misoginia en poblaciones, el abuso laboral, y la precariedad de la salud pública, pavimentan el camino para el tratamiento de la crítica central del filme: las posibilidades limitadas que los jóvenes del país tienen para acceder a una educación de calidad.

El largometraje se centra, mayormente, en Tomás (Camilo Carmona), un joven estudiante de bajos recursos que se ganó una beca para continuar sus estudios de medicina en Europa. A tan solo días de viajar, un problema en el alcantarillado provoca una inundación en su casa. A medida que avanza el problema, los verdaderos dramas de su familia comienzan a manifestarse: Sara (Paula Zúñiga), su madre enferma, no puede costear su tratamiento; Ramiro (Claudio Riveros), su padre, recibe un sueldo que no alcanza para financiar las necesidades del hogar; Catalina (Catalina Dinamarca), su hermana, oculta un inesperado embarazo; y, para remate, Tomás empieza a mostrar un deseo oculto hacia ella.

Como pudieron inferir, la base de esta película son las relaciones de una familia que, al igual que su hogar, se cae a pedazos. Siendo un filme que abarca temas recurrentes tanto en el cine como en la vida real, la interpretación de gran parte del elenco deja bastante que desear. Uno, como espectador, termina empatizando con los personajes gracias al paralelo que se genera con nuestra realidad como chilenos, que por el desplante de los actores en sus respectivos roles. Sin embargo, los puntos altos del filme terminan siendo las actuaciones de Paula Zúñiga y Catalina Dinamarca, quienes le brindan el peso necesario a cada una de sus escenas, sin caer en la exageración o caricatura, cosa que suele ser muy común en los filmes que tratan este tipo de temas.

elprimerodelafamilia

El guión, también de la mano de Leiva, realiza además otro interesante paralelo respecto al estado del hogar, en comparación a los problemas que aquejan a sus habitantes; como anuncia el afiche que promociona el filme, «algo huele mal bajo el agua». Los diferentes problemas a los que se ven enfrentados los personajes, se remiten a demostrar lo que somos: víctimas de un sistema que, más que ayudarnos, nos perjudica. A pesar de lo bien logrado que se encuentra el nexo personaje-espectador, todas las subtramas que orbitan la historia de Tomás se sienten algo incompletas. Para bien o para mal, solo observamos un par de capítulos de una historia mucho mayor. Una historia cruda.

Quien tiene gran parte del mérito de plasmar la crudeza de la historia en la pantalla grande es Felipe Bello, director de fotografía, que se encargó de lograr que el hogar de la familia de Tomás se convirtiera un personaje más del relato de Leiva; un húmedo lugar que sirve de chispa inicial que cataliza las acalladas reacciones de cada integrante de la familia. Bello logra que nos adentremos en el relato, aun más de lo que nos gustaría hacerlo. Sentimos el hacinamiento que aqueja a los personajes, y lo volvemos nuestro. Lo aceptamos. Lo sufrimos.

Porque eso es justamente lo que termina siendo “El primero de la familia”, un filme hecho para sufrirlo, y no lo digo por la calidad de algunas actuaciones. El relato está construido de una manera cruda y directa, con tal de generar cierto grado de incomodidad en la audiencia. Cosa irónica, siendo que nos encontramos rechazando parte de nuestra realidad, de lo que somos. En el fondo, el objetivo del primer largometraje de Carlos Leiva es demostrar que no queremos aceptar lo que estamos viviendo como país. Necesitamos tener más conciencia, y si te interesa adquirirla a través de este interesante reflejo de nuestra sociedad, puedes hacer click aquí y revisar los lugares en que se está exhibiendo este largometraje.

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