Es curioso que el primer texto que da validez a ese trozo de la historia de la música chilena entre los ’90 y mediados del 2000, hasta ahora sin contar en un libro y que en, en gran medida, se empujó desde la independencia, sea editado por una editorial independiente. Pero así suelen ser las cosas en Chile, y este libro retrata mucho de nosotros mismos.

“Es difícil hacer cosas fáciles”, la ópera prima de Javiera Tapia y Daniel Hernández cumple con ese relato que faltaba, la parte incompleta si alguien desea saber qué demonios pasó en los ’90 y por qué todo se rompió y se empezó otra vez diez años después. Un texto rico en datos, nombres, hechos que dan hasta para otras investigaciones, y explicaciones de cosas que a muchos les cuesta entender para saber por qué se estancó o fracasó alguna vieja banda que apuntaba a ser enorme.

Escrito a base de entrevistas sin filtro ni síntesis, y dividido en dos partes según la década, en 300 páginas se encuentran una serie de personajes (músicos, periodistas, productores, managers, aficionados, vendedores de discos y melómanos en general) que se entrelazan -o se empujan- unos contra otros, como si fuera una fiesta de reunión de cuarto medio. Estos entregan su punto de vista de las cosas, partiendo de dónde nació su gusto por la música y qué los llevó a ser parte de un “mundillo” que dio forma al rock y pop local que escuchamos hasta hoy.

Además de poder rescatar un periodo de la música chilena, más allá de discutir qué inspiró una canción o cómo un grupo logró ser grito y plata, este texto da cuenta de esa capacidad de hacer algo en un mundo vacío, con casi todo en contra y con nulos conocimientos que dan forma a algo importante. El ensayo y error como consigna general.

Aunque pueden parecer inocentes a ratos, en concreto, cualquier amante de la música sentirá un cosquilleo al leer las historias de pirateos de discos en cassette y robos de revistas cuando no había internet; la motivación de hacer tocatas y eventos sólo para que tus amigos que tocaban tan bien y parecido a The Stone Roses pudieran lucirse y entretener a más gente; o las ganas de sacudir el ambiente y demostrar que se puede hacer buen pop, sin tener que depender de grandes sumas de dinero, o involucrarse en un proyecto que puede terminar matando tus ganas de hacer música.

De Solar a Javiera Mena, pasando por Lucybell, Lulu Jam, Congelador, Termita, Gepe, Dënver y Pánico, sellos como Alerce, EMI, Congelador y Background, a suplementos extintos, radios y medios como Super45, “Es difícil hacer cosas fáciles” no sólo se hace ideal para quienes tengan sed bibliográfica sobre la música nacional. También es un recordatorio que somos iguales a los que hablan ahí, y que frente a las injusticias o falta de espacios, se puede crear algo que será más valioso de lo que se piensa… o por muy difícil que parezca.

“Es Difícil Hacer Cosas Fáciles”.
Autores: Javiera Tapia y Daniel Hernández.
Editorial: Los Libros de la Mujer Rota, 2017. 301 páginas.
Precio referencial: $11.000.

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