¿Fue Duran Duran el mejor show de la recién pasada edición séptima del festival Lollapalooza? Aunque cueste decirlo, en muchos términos fue así.

Fue una de las pocas presentaciones que generó mayor concenso al momento de pasar lista de lo más inolvidable del evento. Si hasta los fanáticos de Metallica repudiaron a su lider James Hetfield por sus consignas de “celebrar la vida” y la fuerza mecánica de los solos de Robert Trujillo y Kirk Hammet, como también otros se desilusionaron ante lo oxidados que están The Strokes, a pesar de que haber dado un gran show lleno de hits. En el caso de Duran Duran, se vieron favorecidos por tener repertorio para regodearse a gusto y con un frontman con más garra que cualquier líder indie (llámense Catfish and the Bottlemen o Two Door Cinema Club).

Simon Le Bon es una máquina, que con sus múltiples vestuarios demostró que las arrugas dan igual, y cantó tan bien como en sus famosos años 80. Junto a su banda, que mantiene su formación original casi completa (sólo el guitarrista Andy Taylor falta desde el 2006), demostraron que no eran unos tipós demodé en medio de tanto millenial, especialmente con “Pressure Off”, su sorpresivo último gran hit que logró encontrar un espacio en las radios de hoy. No es casualidad que en la guitarra de esa canción figura Nile Rodgers, quizás la mayor inspiración del mundo del pop en la última década después de su resurrección en “Get Lucky”, junto a Daft Punk.

Aunque Le Bon es responsable de que Duran Duran sea una banda que sube y baja cada cierto tiempo por su urgente necesidad de estar a la moda, son también un grupo que puede vivir de la nostalgia sin llegar al patetismo de show de casinos. Prueba de ello están los mágicos momentos alcanzados con “Come Undone”, “Notorious”, “Ordinary World” y “Save a Prayer”, temas que han trascendido generaciones sea por los sugeridos en Spotify o por los viajes familiares en auto.

Con ese torrente de hits, una energía arriba del escenario que no decayó en poco más de una hora, y un pequeño homenaje a David Bowie con una cita a “Space Oddity” que hizo desperetar a los más incrédulos, Duran Duran consiguió lo que pocos en este Lollapalooza 2017: trascender más allá del segundo de euforia, sonar frescos para cosechar nuevos fans que llegaron a sus casas a buscarlos en YouTube, y terminar sorprendiendo como si fueran cabeza de cartel, a la par de otros shows memorables como The XX y The Weeknd.

Fotos por Gabriel Rossi/Getty Images para Lotus Producciones

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