Antes de meternos de lleno al análisis del disco, debo reconocer que si bien; Ed Sheeran no es santo de mi devoción, no ha hecho las cosas mal. Con un pop simple, bastante adolescente y pegajoso, de guitarras acústicas jugando a ser un “Bob Dylan millenial” completamente intrascendente para el curso de la música mundial, iba bastante bien, por lo menos en los limites de lo aceptable. Si bien no es un “one hit wonder”, es un artista pop promedio que es, a lo menos, agradable escuchar.

Pero, al darle una revisión a  ÷ (2017) (o sea, “Divide”, no se que rollo tiene con los símbolos matemáticos), se me cayó la cara al ver el pésimo álbum que hizo. Si el título del disco es por un motivo conceptual del mismo, pues que bien le viene. Se trata de un disco “dividido”, fragmentado; despedazando y deconstruyendo géneros y formas musicales para lanzar al río para no verlos jamás.

Baladas en el piano, guitarras con evidentes citas a U2, momentos de rap, electropop de radio… todo a la juguera para que saliera un disco sin pies ni cabeza. Pienso que la intención del británico fue abarcar mucho, tratar de llegar a muchos públicos en un sólo disco, pero no fue una decisión acertada.

Desde el primer track, Eraser, tenemos que aguantar una extraña mezcla de una guitarra acústica muy folk acompañando a Sheeran en un insufrible rapeo al que le sigue un coro melódico y endulzado que sólo terminando aumentando mi sensación de WTF!?. Y el ejercicio de jugar a Kanye West no para, se repite en varios momentos del álbum, incluyendo la radial Shape of You que, a pesar de un éxito comercial es sólo eslabón olvidable en esta cadena canciones mediocres. No obstante, Happier y Castle on the Hill son quizás las canciones más rescatables del disco, tienen su encanto pero no dejan de ser predecibles.

Quiero hacer un aparte sólo para comentar la canción más terrible del disco. Me refiero a Barcelona, un track que es la viva muestra de la decandencia, falta de originalidad y desespero comercial de la producción de Sheeran. Con trazos “tropicales” acompañados de una letra absurda y llena de referencias vagas e inconexas a la ciudad catalana, el músico compone el peor tema del disco, tratando de hacer hincapié en que Barcelona significa fiesta, pero no… Barcelona, en este caso, significa desastre. Mención aparte  para esa sección de la canción cantada en “español sabrosón” (una suerte de Pitbull) sin absoluto sentido.

En fin, ÷ (2017) es un paso en falso enorme en la carrera de Sheeran, que hasta hora, iba bastante bien en calidad (sin ser un tipo virtuoso, ni interesante musicalmente). En su último lanzamiento, el inglés se mostró débil en composición, con poco tino para la dirección musical del disco y con escaso gusto en varios de los temas. La presión por alcanzar más público, ser más masivo y tal vez “experimentar” (siendo un cambio de sonido forzado y hasta absurdo) jugaron en contra, siendo finalmente tragado por la industria. Probablemente, Ed Sheeran sea un super ventas  con÷ (2017), pero, ¿qué mérito tiene hacerlo con un disco malo?  Sonabas mejor con guitarra de palo y letras adolescentes melosas, colorado…

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