Ya sea como Major Tom, Aladdin, Ziggy Stardust, Thin White Duke o Button Eyes. Nuestro queridísimo David Bowie es reconocido mundial e históricamente por ser quien quiera, cuando quiera, donde quiera y que además resulte ser un éxito por donde se le mire. Cabe destacar que cada cambio del Rey Camaleón además de ser influenciado por el paso del tiempo y la escena musical de cada década, también están como protagonistas las vivencias personales del músico. A continuación algunas.

1. David Bowie (1967)

Un joven Bowie tomó la decisión de seguir su rumbo musical en solitario luego de intentar triunfar entre proyectos colectivos. Compuesto completamente por él y con influencias de Elvis, Syd Barrett y los Beatlesla, arranca su grabación homónima, la cual recopila una variante de mezclas folk, pop, rock, psicodelia y sonidos barroco. Lanzado el mismo día que el poderoso “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, el primer trabajo de Major Tom resultó ser intrascendente musicalmente. No obstante, se puede entender la significancia de trabajos posteriores y con el paso del tiempo tomaría la importancia que debiera. Acompañado de su saxofón, con 20 años, David Bowie abarca temas como el aborto, descontento por los grupos reprimidos y reflejos de la cultura juvenil. El comienzo de un legado recién partía y dos años más tarde publicaría “Space Oddity” pisando un escenario musicalmente más firme.

2. Young Americans (1975)

Tras la publicación de cúspides como “Ziggy Stardust” y “Aladdin Sane”, Bowie se encontraba de gira por Norteamérica donde se encantó tanto con la música negra que tuvo que llamar a su productor, Tony Visconti, para que de forma urgente le hiciera un disco de soul bien sucio. Con apoyo de músicos como Carlos Alomar, Luther Vandross y la importante colaboración del bajista Willie Weeks pudieron dar vida al período infectado de soul de David Bowie. Con mucho que saborear, el álbum reluce una transparente abundancia, desde el llanto compungido de “Can You Hear Me” hasta el nerviosismo conflictivo de “Fame” que fue grabada con su nuevo amigo John Lennon, a quien hace honor a través de un cover a “Across the Universe”. El estilizado trabajo dedicado a un público específico le dio el pase a Bowie para brillar, nuevamente, pero ahora en los Estados Unidos.

3. Station To Station (1976)

¡The return of the Thin White Duke! Así es como comienza el álbum considerado como una metamorfosis – vaya novedad- tanto musical como personal del músico. El esmoquin claro con el pelo peinado hacia atrás del Duque Blanco y Delgado encarna a un personaje que refleja lo caótico de su ser durante ese año. Un matrimonio con Angie Bowie desmoronado, la adicción a la cocaína y el alcohol, controversias nazis además de una fuertísima obsesión con el ocultismo, ovnis y Adolf Hitler convirtieron a “Station to Station” en uno de los trabajos más inmortales de Bowie. Su interés por el rock vanguardista alemán, como el de Neu! y Kraftwerk, los dejos funk sumado a un muy sucio Groove, hicieron que la paranoia producto de las drogas dominara el disco. Si bien el artista no recuerda haber grabado el álbum completamente, el cambio rotundo de estilos lo transportó hacia un éxito que lo motivo a limpiar y ordenar su vida, para luego estirarle la mano a Iggy Pop y ayudarlo con el mismo problema.

¿Queda alguna duda de por qué le dicen el camaleón indiscutido del rock?

4. Let’s Dance (1983)

Ya estaba corriendo la primera mitad de la década del 80’ y la explosión techno pop se propagó por todas partes, agrupaciones como Duran Duran destacaban a más no poder. Sin embargo, no hay que olvidar que nuestro camaleón favorito se puede adaptar a cualquier tiempo musical que atraviese. Tras cambiar de productora para su álbum número 15 –de RCA a EMI- el músico dejo en claro algo: quería números.

Números 1, reventar fiestas, diversión y por sobre todo la intención más simple de todas: bailar. Y adivinen, el disco fue el segundo más vendido después de “Thriller” y el más vendido de toda su carrera. El LP consta de la colaboración del guitarrista Stevie Ray Vaughan y Bowie, con una voz más seductora, ritmos hechos con sintetizador y efectos sonoros estridentes, trata temas culturales como el racismo, moda y diseño.

“Bailemos con quien amamos” y nada más. No se atrevan a contrariar al señor.

5. The Next Day (2013)

Pasaron 10 años en silencio donde se creía una retirada oficial, mas no era eso, David Bowie grabó durante 2 años en secreto el disco que sería lanzado para el día de su cumpleaños 66. Con una estruendosa apertura en la canción homónima y un Bowie gruñendo, dejando en claro que aquí esta y todavía no muere –“Here I am, not quite dying”– el compositor evidencia que los personajes y el maquillaje quedaron guardados para entregar algo de sí mismo. El video de la canción cuenta con la aparición de Gary Oldman con un enfoque bastante provocativo y rebelde. “The Next Day” es algo más reflexivo y melancólico, hasta levemente político, se percibe entre medio de canciones con sonidos sutilmente ochenteros, como en “I’d Rather Be High”. Ziggy volvió alborotoso, pero por lejos mucho más adulto y maduro, y eso nos encanta.

Bonus: Blackstar (2016)

Al igual que “The Next Day”, el último trabajo de estudio de Bowie fue publicado para el día de su cumpleaños 69 y tan solo dos días antes de fallecer. El largometraje, de sonido renovado e innovado, se concentra en el jazz, un jazz más guitarrero que suena como continuación y profundización de trabajos anteriores, sea “The Buddha Of Suburbia (1993)” o el “Heathen (2002) ”. Resulta ser bastante enigmático la duda respecto a la madurez añadida a “Blackstar”, como si fuera el cierre de un ciclo o como un abanico de nuevas preguntas sobre la vida y la muerte, por ejemplo en “Lazarus”, canción envolvente donde Bowie nos dice a todos “Mira aquí arriba, estoy en el cielo”. Lástima que nunca se sabrá la opinión misma del creador, pero al menos nos dejó un regalo más. Buen viaje Ziggy Stardust, te veremos por siempre en las estrellas.

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