Extrañamente y a menos de un mes de dar por comenzada la versión 2006 del Festival de Viña del Mar, la producción del evento confirmó a los escoceses de Franz Ferdinand para abrir la noche de cierre en un día que, para hacerlo más pintoresco, se presentaban Ruperto y La Sonora de Tommy Rey.

La “movida de último minuto” fue posible luego de que la banda de “Take Me Out” tuviera agendada su visita a Chile como teloneros del concierto que U2 dio en el Estadio Nacional el 26 de febrero. En archivos de prensa de la época el bajista Bod Hardy comentó que la idea de antorchas y gaviotas como premio le sonaba “muy divertido”.

No era para menos: para casi todo el mundo un festival es música, música y más música sin animadores, galas, ni mucho menos premios tan pintorescos.

Años después Paul Thomson (batería) recordó entre risas en una entrevista con Cooperativa que su experiencia festivalera “Fue bastante loca, ciertamente no fue lo que estábamos esperando de un festival, de ninguna forma. No sabíamos que era un evento televisado y que tenía todas estas cosas kitsch, ridículas… pensamos que iba a ser como un concierto, así que fue bastante gracioso

La presentación fue de altísimo nivel, y el talento de los escoceses quedó plasmado en un sonido potente, pese al pésimo audio en la Quinta. El rock que se tomó la Quinta ya está en la historia como uno de aquellos show que serán recordado como uno de los mejores que se ha visto en la historia del certamen.

Felipe Gálvez, emol.com (1 de marzo de 2006)

Revisa la histórica presentación:

Comenta acá