El 23 de agosto de 2014, se cumplieron 20 años desde que Columbia Records echó a volar el que es considerado uno de los mejores discos de los 90 y que, además, ha figurado entre listas que pretenden elegir a los mejores álbumes de la historia. Como si eso fuese posible: el bendito “Grace” de Jeff Buckley.

En su edición original este álbum contiene solo diez canciones, lo suficiente para hacer historia. Saca a relucir su increíble e impresionante voz, hermosos arreglos musicales y un tremendo viaje de principio a fin. Debut y despedida para Jeff en cuanto a discos de estudio. Porque sí, hay más material y probablemente los admiradores más devotos consideren los trabajos en vivo aun mejores que el mismísimo Grace, en donde interpreta versiones que te dejan simplemente en otro level. Ya sea rockeando con “Eternal Life“, volando con “Mojo Pin“, o queriendo llorar y rodar en el suelo con “Lover You Should’ve Come Over“.

Buckley fue un tipo que cantaba literalmente como un pájaro, escribió hermosas canciones y que además hizo los mejores covers de artistas como Leonard Cohen, o de la mismísima Nina Simone. De hecho su versión de “Hallelujah“, en Grace, es la más recordada y la más re versionada a su vez. Para qué hablar de cómo sus colegas lo han reconocido y alabado durante décadas. Bob Dylan, Sir Paul, Robert Plant, por nombrar a uno que otro pelagato. Un considerable número de canciones se han escrito también en su honor. En el fondo, no puedes no querer/admirar a Jeffcito, aunque sea un poquito.

Y sí, acordemos que no era el tipo más estable. A veces sí, a veces no… Tímido en el escenario y auto reconocido en algunos conciertos como “idiota”. Sí, él lo dijo. Sin-é. Pero bueno, agarraba la guitarra y la historia se escribía solita. Así, medio extraño fue todo con él, incluso su muerte: quedó puerta fuera del estudio donde grabaría su segundo disco y fue a darse una vuelta al río Wolf (Tennessee, E.E.U.U) con alguien de su equipo. Se metió tranquilamente al agua y fue encontrado río abajo unos días después. Así de simple.

Sí, definitivamente hay gente que debería haber vivido un poco -o mucho tiempo- más.

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