En este día marcado por la música recordamos el nacimiento de uno de los grandes artistas ícono del rock latinoamericano, el cantante y compositor bonaerense que hoy cumpliría 58 años.

Gustavo Adrián Cerati nació el 11 de agosto de 1959 en Buenos Aires, Argentina. Desde muy pequeño se interesó en el mundo de la música, cuando tenía nueve años aprendió a tocar guitarra y con el paso de los años fue desenvolviendo el talento que lo llevó al camino de la fama.

En la década de los ochenta, donde los jóvenes eran reconocidos por sus extravagantes atuendos y costumbres, Soda Stereo  y sus canciones llenas de sonidos vibrantes y letras pegajosas se transformaban en leyenda.

El trío de rock argentino se convirtió en la primera banda en conseguir el éxito masivo en Latinoamérica y no es necesario tener que abordar la extensa historia de Soda para reconocer que son una de las bandas latinas más influyentes en la escena musical hispana, hasta la actualidad.

 

A fines de los años noventa se llevó a cabo la separación de Soda Stereo y debido a esa razón el líder y voz de la banda se dedicó a sus proyectos paralelos y novedades en tiempo completo, entregando su atención a lo que generaba  “Colores Santos” el disco que publicó junto a Daniel Melero,  desarrollándose como productor, trabajando con otros músicos, sacando a flote su lado electrónico junto a “Plan V”, “Roken”, “Ocio” y consolidando su carrera como solista marcando un antes y un después a lo largo del tiempo.

Gustavo Cerati se convirtió en un guitarrista de excelencia, compositor apasionado con una voz capaz de cautivar a cualquiera, por algo todos hemos entonado uno de sus temas en alguna ocasión.

La primera canción de su era solitaria que me petrificó fue “Adiós”. Entraba en la adolescencia y me interesaba en cosas que me hacían perder el tiempo sin analizar más allá. La escuché en la radio por casualidad y no podía comprender como en unos minutos se podía expresar y decir tantas cosas. Fue mágico. Al averiguar sobre el cantante descubrí diferentes sensaciones que me producían sus melodías. Recuerdo que pasaba tardes enteras en esos años sentada junto a un amigo que estaba obsesionado con Cerati (más que yo) escuchando su música y viendo videos de conciertos y giras en DVD’s de la feria o en Internet. Pensé: “tengo que verlo en vivo alguna vez” y no pude.

Recuerdo el año 2010, cargado de emociones. Una catástrofe sacudió nuestro país y se hizo presente, con todo el respeto y amor incondicional a los lazos que unían su sangre trasandina con esta tierra agitada. Quién iba a imaginar que meses después iniciaría su eterna despedida debido a su accidente cerebrovascular debido a su vida de excesos que lo indujeron a un estado de coma que derivó en su muerte.

Han pasado unos cuantos años desde que se marchó definitivamente, todavía recuerdo ese día negro. Era el 2014 y yo atravesaba una etapa en donde los audífonos y las melodías eran mi refugio. Desperté enterándome de su partida, viví un duelo porque uno sufre cuando fallece su artista favorito y me centré en leer biografías y relatos que salieron a la luz luego de su ACV, como un tipo de consuelo.

Ese mismo año, meses antes de su partida gané un concurso donde en modo de celebración de su cumpleaños regalaban uno de los tantos libros basados en entrevistas donde se apreciaba al músico en primera persona y descubrí que Cerati era más que letras y melodías bonitas, también cautivaban sus anécdotas. Me emocioné cuando descubrí que se inspiró y utilizó el sampler de Los Jaivas en los sonidos de “Raíz” y fantaseo todavía con la historia del bicho de fauna abisal llamado Ceratoide.

Cerati en primera persona, Maitena Aboitiz

Cerati en primera persona – Maitena Aboitiz (2012)

Para mí, hablar de Cerati es hablar de magia y no es atribuirle un peso sobrevalorado. Pero si uno se da el tiempo de analizar sus canciones concluye que el tipo es y seguirá siendo un genio, a pesar de todo. Sus discos y letras están llenas de historias maravillosas que reflejan a un hombre con una imaginación y talento increíble, permitiéndose desarrollar una serie de relatos dignos de las mejores fábulas. Canciones como “Vivo”, “Puente”, “Lago en el cielo”, “Amor Amarillo” y muchas más se han convertido casi en himnos de sus seguidores.

Gustavo Cerati es y seguirá siendo reconocido como un artista influyente a pesar de todo. Su historia y recorrido se mantendrá presente en aquellos que atesoran su voz como un legado que trasciende hasta el fin de los tiempos.

Gracias por tanto Gus, te llevo conmigo aquí, ahora y después.

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