Hace casi 40 años atrás, el domingo 18 de mayo del año 1980 el mundo se enteraba de la pérdida de uno de los músicos más influyentes del Post Punk de Inglaterra. El joven vocalista de la banda Joy Division falleció a sus 23 años, tras acabar con su vida en la cocina.

Ian Kevin Curtis nació el 15 de julio del año 1953, admirador de la música y la poesía. En el año 1976 en un concierto de Sex Pistols en Inglaterra, conoció a sus compañeros con quienes logró formar parte de la historia.

Joy Division alcanzaba la cúspide del éxito a fines de los 70’. Con un EP (An Ideal for Living), un LP (Unknown Pleasures) bajo el brazo y otro álbum (Closer) en proceso. La banda de Manchester compuesta por Ian Curtis, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris iniciaría una gira que los llevaría a recorrer por primera vez territorio estadounidense en mayo de 1980.

El cuarteto, muy emocionado contaba los días para disfrutar de toda la atención que estaban adquiriendo en diferentes lugares del mundo, querían convertir esta gira en algo positivo, dejando todos los problemas atrás. Sin embargo, no lo lograron. Días antes de partir el vocalista y compositor de la banda se quitó la vida, debido a la depresión que mantenía por problemas personales y sus constantes ataques de epilepsia, enfermedad que lo atormentó desde la adolescencia.

Ian Curtis se casó a los 19 años con Debborah Woodruffe, su amiga de la infancia, el 23 de agosto de 1975. Cuatro años más tarde, nació su única hija Natalie Curtis. Ian Curtis y Woodruffe mantenían una relación llena de problemas, ya que el artista se enfocaba más en su proyecto musical que en la crianza de su pequeña hija. Joy Division fue ganando popularidad en la escena, tras firmar contrato con el sello Factory Records lograron acceder a nuevas fechas y grandes presentaciones, entre ellas las apariciones en el programa de televisión británico Granada TV, donde llamaron la atención con su oscuro sonido y los característicos bailes y espasmos de Ian, que hasta la actualidad son recordados con el nombre de “Epilepsy Dance”.

En agosto del año 1979 la banda acababa de presentarse en el Nashville Room de Londres, donde conoció a la periodista belga Annik Honoré con quien mantuvo un romance hasta sus últimos días. La relación con su amante, las presentaciones de la banda y otros problemas fueron la razón para que Curtis le pidiera el divorcio a “Debbie”, la madre de su hija. Sin embargo, esto no se llevó a cabo. Su enfermedad parecía agravarse debido a los constantes conciertos que el grupo iba programando.

El cantante tomaba una gran cantidad de medicamentos para controlar la epilepsia, esto le provocó una adicción a los fármacos y con el tiempo dejaron de funcionar. El compositor de “Love Will Tears Us Apart” comenzó a sufrir constantes ataques de epilepsia, muchas veces en escena donde perdía el control, impidiendo continuar con el show. Sintiendo culpa, rabia e impotencia por la situación, intentó suicidarse con una sobredosis de Fenobarbital, un remedio para las convulsiones.

Ian Curtis era un hombre inestable. Tras ese intento de suicidio no pudo presentarse en un concierto donde al no cancelar el show fue reemplazado por otro vocalista, generando la ira del público que armó un caos por la ausencia del músico. A pesar de su depresión Ian continuó intentando satisfacer a sus seguidores, presentándose por última vez el 2 de mayo de 1980 en Birmingham, concierto donde tocó por primera y última vez “Ceremony”, canción que luego fue reversionada por New Order, la nueva banda del resto de los integrantes de Joy Division tras el deceso.

La mañana del domingo 18 de mayo, Ian Curtis se encontraba solo en su casa luego de discutir con su esposa Debborah, su hija se encontraba en casa de sus abuelos y faltaba poco para este nuevo viaje. Bernard Summner, guitarrista de Joy Division había hecho planes con el vocalista para celebrar este nuevo proceso, sin embargo Curtis prefirió otro panorama.

Mientras terminaba de ver la película Stroszek de Werner Herzog decidió tomar una jarra de café, escuchar “The Idiot” el disco debut de Iggy Pop, le escribió una carta a su esposa y luego se dirigió a la cocina donde se suicidó al colgarse de un tendedero, terminando con su sufrimiento y poniendo fin a la carrera de la banda.

Meses después, Joy Division publicó el segundo álbum “Closer” en julio de 1980, con la imagen de una tumba del Cementerio Monumental de Staglieno en Génova, Italia. El diseñador de la portada Peter Saville escogió la foto para rendir tributo al vocalista tras su muerte.

A 37 años de su partida, Ian Curtis y Joy Division continúan siendo una de las bandas más emblemáticas e inspiradoras del Post Punk de Inglaterra y del mundo, reconocidos por sus sonidos crudos, melancólicas letras y por sacudir el mundo del New Wave. Bandas como U2, Interpol, Editors, Bauhaus, The Killers, Radiohead, entre otros, han admitido su admiración por el cuarteto y algún tipo de influencia en sus composiciones. Una banda de culto que trasciende hasta la actualidad donde canciones como “She’s lost control” o “Atmosphere” siguen sonando fuerte en aquellos seres y corazones que disfrutan de la voz inquietante y desgarradora de Ian Curtis, el eterno poeta incomprendido.

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