Pocas veces la muerte de un artista me llega tanto, quizás lo de David Bowie a comienzos de este año puede asimilarse, pero nada se compara. Para muchos puede parecer una exageración, pero para quienes crecimos con su música, ahí en la radio cassette de tu abuela instalada en su cocina mientras preparaba una rica cazuela, no puede pasar ajeno este fallecimiento.

Recuerdo cuando se presentó en el Festival de Viña del Mar del año 2002, tenía 7 años y estaba embobado viendo su maestría, su increíble capacidad de interpretar y ese sentimiento que le ponía en cada una de sus canciones. Después de aquella presentación, le saqué un disco grandes éxitos (pirata) de la casa de mi abuela, para que mi vieja lo tocara en mi casa, era lo mejor de la vida. Ahí me aprendí varias canciones, una de ellas “Abrázame muy fuerte”, creo que es la que más me gusta.

Se nos fue un grande, un hombre que si revisas su biografía, te podrás dar cuenta de una infancia bastante dura y que la música era lo único que lo llenaba de vida. Mucho se habló de él, sobre su orientación sexual, sobre su “divismo”, ¿pero qué importa eso? ¡Es un compositor de verdad! Señora, todas esas canciones que usted coreó con tanta pasión, ¡él mismo las escribió!.

Lo que es las vueltas del destino, quizás esos últimos discos donde colabora con varios artistas era finalmente su sueño: plasmar sus composiciones a las nuevas generaciones. La música está de luto y te recuerdo con gran cariño, querido Juan Ga.

Les dejo esta presentación para que se abracen muy fuerte:

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