No cualquier artista tiene la posibilidad de tocar suelo chileno dos veces en un año. Julian Casablancas podría considerarse un afortunado, ya que en marzo volvió para tocar con The Strokes, uno de los shows más esperados de Lollapalooza.  Por otro lado, anoche vivió su retorno con The Voidz, quienes buscaban sólo una cosa: Revancha.

En parte, así fue. Para refrescar un poco la memoria, Julian Casablancas + The Voidz ya se habían presentado en Chile el 2014 y fue por partida doble: Primero como sideshow en el Club de la Unión y después en Lollapalooza. El neoyorquino no pisaba estas tierras desde el 2005, por lo que existía una gran expectativa. Si bien la presentación solitaria estuvo relativamente bien, con algunos problemas de sonido, lo que mostraron en el festival fue un desastre, dejando a más de un fan decepcionado.

Pero no podía quedar así. El grupo necesitaba reivindicarse de ese tremendo costalazo, así que le dimos una tercera oportunidad. Esta vez fue un espectáculo menos mediático y que tenía menos expectativas que el primero. Eso mismo se notó en la cantidad de público, el cual no alcanzaba a llenar en su totalidad el Centro de eventos Amanda, pero que fue bastante fiel.

Los elegidos para calentar los motores fueron Promiseland y Rey Pila, quienes comenzaron bastante temprano, a las 19 y 20 horas respectivamente. Pasadas las 9 de la noche, el escenario tomó forma para recibir a Jules y compañía. La espera fue acompañada con visualizaciones psicodélicas en la pantalla, parte de la puesta en escena que tiene el grupo. 

Cuando el reloj marcaba casi las 21:30, se apagó la música ambiente y comenzó el número de Julian + The Voidz. Como era de imaginarse, la partida se dio con “Wink” y “We’re Where We Were“, temas estreno del nuevo disco y que tienen un ritmo más parecido a los últimos trabajos de The Strokes. Una parte del público acompañaba animoso, pero ni tan eufórico. La otra parte de los asistentes estaba francamente carreteando, como si de casualidad se hubiesen topado con un concierto.

Durante las primeras tres canciones se veía al vocalista hablar con gente de producción, probablemente porque una de las guitarras sonaba demasiado saturada. Cuando el problema se había solucionado, aún no sonaban lo suficientemente pulcro, lo que -sinceramente- creaba una atmósfera de ruido, lo mismo que ya les había jugado en contra el 2014. Es aquí donde nace la pregunta ¿Acaso es parte del estilo el querer sonar así? 

Realmente a los miembros de la banda poco y nada parecía importables ese constante chicharreo. Julian se mostraba un poco incómodo,  pero los demás seguían tocando como si fuese una simple tocata de liceo. Si no fuese por la interpretación que le dan a las canciones y la propuesta visual, The Voidz sería un proyecto sin pies ni cabeza.

El resto siguió de manera muy plana, pero debe destacarse la arriesgada opción de tocar muchas canciones que todavía no han sido lanzadas. Así también, interpretaron parte de su primer álbum Tyranny (2014), donde sobresalen “M.utually A.ssured D.estruction“, “Business Dog”, “Where No Eagles Fly”  y el encore “Human Sadness” -ésta dura 13 minutos-.

Aunque fue un show paupérrimo en cuanto a calidad, no se puede ser categóricamente negativo. Son un conjunto que está buscando aun su lugar en el mundo de la música, sin todavía tener éxito. El planteamiento sería mucho mejor si dejaran de tener ese gusto por sonar mal, sobre todo cuando lo hacen en recintos tan pequeños. Se nota que The Voidz está en pañales y que lo más rescatable es la composición en estudio que tienen, pero no estuvieron a la altura. Mucho ruido, pocas nueces.

SETLIST 

  1. Wink
  2. We’re Where We Were
  3. Father Electricity
  4. M.utually A.ssumed D.estruction
  5. Aliennation
  6. Nintendo Blood
  7. My Friend The Walls 
  8. Coul As A Ghoul 
  9. Business Dog
  10. Where No Eagles Fly 
  11. Human Sadness 

FOTOGRAFÍAS: RAMIRO GONZÁLEZ / LOTUS PRODUCCIONES 

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