Resulta alentador y agobiante al mismo tiempo pensar que las canciones que componen Poet | Artist, el último álbum solista del cantautor y vocalista principal de SHINee, Jonghyun, llegaron a fans que lo conocían al revés y al derecho, y que inevitablemente serán buscadas por personas que solo se sienten atraídas por el misterio que significa su figura en el mundo después de su muerte. Pero el compositor no era tímido al momento de confesar sus ambiciones, que siempre consistieron de todo lo que sus pares de la industria ni se planteaban como una posibilidad. Creo que este regalo póstumo es evidencia de la maestría y el talento que poseía y manipulaba celosamente antes de fallecer.

En este álbum, Jonghyun logra converger todas sus facetas personales y artísticas con un resultado sin errores en la superficie, y en extremo conmovedor una vez que notamos todos los detalles. Se trata de un trabajo colorido y diverso a primera oída, similar a She Is (2016) en la cantidad de influencias y paisajes sonoros que nutren su producción, y que al mismo tiempo no teme volverse a ratos más sombrío e íntimo líricamente, como en algunos momentos en Base (2015) o en sus proyectos más discretos Story Op. 1 (2015) y Story Op. 2 (2017).

Poet | Artist no es un disco enteramente convencional de pop, porque Jonghyun jamás fue un idol que hiciera lo que se esperaba de él. Fue conocido como un magistral intérprete de baladas desde el inicio de su carrera hasta su debut como solista, cuando probó su versatilidad promocionando tres title tracks de dance pop que se apoyan en la sencillez de la composición y una voz traviesa y de inmediato energética.

Basta que suenen los leves sintetizadores caribeños al inicio de Shinin’, el single principal de este álbum, para ponerme de buen humor. La repetición de “always be with you” en el coro no solo es una promesa reconfortante para los fans que estamos lidiando con la pérdida del cantante, sino que comprueba lo refrescante que es escuchar una canción de pop bien escrita y sin pretensiones más allá de entretener. Que el título de la canción homenajee desvergonzadamente al nombre de su querido grupo también es un plus.

El atractivo inicial de Jonghyun para mí fue saber que era un alma sensible a las opiniones y estados de ánimo de la gente a su alrededor, y que como tal tuvo una fascinación duradera con el romance. En este álbum esa fijación se presenta en una nota más tradicional a través de canciones meramente sensuales y con una producción opulenta, como Only One You Need y la slow jam celestial I’m So Curious, y también en baladas directas y emotivas que claman por el amor de una persona, como es el caso de Take The Dive.

Pero como alguien que no le teme a los desafíos, usualmente abordaba el amor romántico desde lugares emocionales a los que no todo el mundo se siente cómodo accediendo. En Grease encontramos a Jonghyun en un instrumental de R&B moderno y poniendo a prueba su envidiable voz para quejarse sobre lo difícil que es terminar una relación tóxica, y lo mucho que desearía poder “sacar la mancha de grasa” que significó esa pareja en su vida. Y también está la melancólica balada Just for a Day, que recuerda instrumentalmente a La Isla Bonita, pero trata de la tentadora idea de volver con un ex por un tiempo brevísimo, aunque el riesgo de salir herido es enorme.

Jonghyun

El amor no correspondido es lejos el tópico mejor logrado de esta vertiente en la discografía de Jonghyun, y con el que más logré relacionarme cuando conocí su trabajo. Es un afecto rara vez idealizado en la canción de amor o en la vida en general, pero en varias ocasiones el compositor manifestó que un amante solo es casi un personaje altruista, dando todo de sí mismo sin esperar nada a cambio, como el héroe de Sentimental. El instrumental de piano reproducido desde lo que parece ser un tocadiscos da inicio a esta entrañable canción de R&B y lejos la más emotiva del álbum, en la que Jonghyun añora incluso los peores momentos que vivió en una relación unipersonal.

Pero mi admiración por Jonghyun creció cuando noté su interés en temas inusuales en los que no muchos se atreven a explayarse. Él solía utilizar la plataforma que le daba su estrellato para denunciar hechos que son normalizados en la vida cotidiana. Como en #Hashtag, donde acusa el tratamiento nocivo de fans acérrimos y la opinión pública hacia celebridades coreanas cuando se encuentran en un escándalo trivial, o solo porque tienen una personalidad o apariencia “poco aceptables”. La canción fue titulada “Waffle” en coreano, por el parecido del signo gato con esa comida, y porque su letra compara la manera en que las personas destrozan la carrera de un famoso con cómo rompemos en pedazos un waffle para comerlo. Jonghyun se burla de estos villanos anónimos con una voz casi inexpresiva encima de un instrumental casual y el ocasional sonido de un timbre que anuncia la cocción de otro pelambre, que les hace olvidar el que sigue en la mesa.

El primer amor musical de Jonghyun aparece en Sightseeing: el motown. Al integrarse a temprana edad a un coro de gospel, este ambiente alimentó su admiración por Stevie Wonder y otros pioneros del género. Los sonidos de una calle concurrida al inicio junto a una producción precisa hacen de este track ‘easy-listening’ en su máxima expresión, tanto así que no se podría adivinar a simple escucha que es una dura crítica del músico a la inmovilización mental de las personas por el uso excesivo de la tecnología en nuestros días.

Pero la temática más imprevista en este álbum, tanto por su relación personal con el cantautor como por el enfoque innovador con el que Jonghyun la describe, es la repetición de niveles en los videojuegos. Rewind es una canción de house sutil pero pulsante y sin tapujos, y aunque su letra es necesariamente redundante, la densa atmósfera construida por los sintetizadores noventeros y el susurro de Jonghyun en cinco idiomas diferentes nos embriaga por un buen rato.

El final agridulce y prematuro del álbum, y de la brillante carrera de Jonghyun, lo marca Before Our Spring, una canción que tiene ecos de la vulnerabilidad y falta de equilibrio emocional de sus Story Op. 1 y Story Op 2. Si hay algo que solía llevarme de vuelta a esos proyectos, era la seguridad de que concluían en una nota más positiva, y las soluciones a los dolores amorosos y existenciales del artista, preocupaciones que sigo compartiendo, se veían menos lejanas. Si bien Before Our Spring también entrega una esperanza de reencuentro con Jonghyun, de que el artista hará las paces consigo mismo para continuar su camino, todavía se siente irrealizable el contentarse con esa idea sabiendo que su propia expectativa no terminó de cumplirse en esta vida.

En Poet | Artist, como en su vida misma, Jonghyun no busca la lástima de nadie. Independiente de los pensamientos que lo aquejaron hasta el punto de sentirse obligado a dejar este mundo demasiado pronto, lo único que Jonghyun quería era contar historias que importan. Relatos únicos, genuinos y a veces extravagantes y ridículos. Incluso sin comprender lo que quiere transmitir en cada una de estas canciones, por falta de dominio de su idioma o de empatía con sus vivencias e intereses, no hay duda de que en este álbum como en toda su carrera, Jonghyun siempre fue sincero. Y yo le creo.