Era difícil imaginar que Taemin, bailarín principal y vocalista de SHINee, podría instalar un imaginario más rico visual y musicalmente en su próximo comeback solista después del excelente trabajo demostrado en Press It (2016). Sin embargo, en su segundo álbum completo, MOVE, regresó con un concepto más maduro y minimalista: sus letras, imágenes y coreografías se despojaron de algunos accesorios extra para mostrar un lado más primitivo -en el mejor sentido de palabra- y que sigue sus instintos vocalmente.

El title track es el reflejo mismo del cambio de enfoque del álbum. Tal vez a primera escucha su progresión se limita a cumplir con los estándares de una buena canción de synthpop. Pero en comparación con Danger (2014) y Press Your Number (2016), que desde el inicio hacen explícitas su potencia vocal e instrumental característica, MOVE se resguarda en una sensualidad más sutil que aumenta en intensidad en el transcurso de la canción.

Otra novedad en el catálogo de Taemin es Love, una balada gélida y a la vez desgarradora que no tiene nada que ver con su habitual inclinación al melodrama disque-latino en la producción, además de arriesgarse a mostrar su impresionante rango vocal. Más tarde llega el beat contagioso de Crazy 4 U, que ha sido justamente comparado con el del fantástico single promocional Drip Drop (2016), por su repetición lírica y breakdowns influidos por el funk entre cada verso.

Taemin muestra otro lado de sí mismo en Heart Stop, una colaboración con la vocalista y bailarina principal de Red Velvet, Seulgi. En este dueto de R&B moderno Taemin y Seulgi usan un tono de voz más bajo comparado a lo que muestran en sus grupos, casi como para demostrar la angustia del término de una relación que ya no daba para más. El único reparo que tengo con este tema es que dura muy poco.

La vertiginosa progresión del álbum se toma un descanso cuando aparece la balada épica Rise. Es inevitable escucharla sin recordar Soldier de su disco anterior, y aunque desacelera el flujo del tracklist, hay que ser de piedra para no sentir nada con su conmovedora interpretación. Luego de este break volvemos a la extravagancia con el single promocional Thirsty. Influenciada por el R&B y levemente por el trap, es una excepción en la carrera de Taemin porque lo escuchamos atreverse a jugar con más inflexiones vocales, sin mencionar la cantidad de innuendo en sus letras.

El álbum llega a un cierre algo tibio con sus últimos tracks. Aunque Stone Heart cuadra con el concepto oscuro del disco y además incorpora una percusión más innovadora, se toma demasiado tiempo para llegar a su punto alto. Por su parte, Back To You es un tributo incidental al grunge ‘de radio’ con su instrumental de guitarra eléctrica que apoya una balada atípica y algo torpe. Aquí Taemin ruega que su ex amor regrese con él pese a sus errores, algo similar a lo que ocurre en uno de los mejores momentos de Press It, Until Today. Si me preguntan, me quedo con la última.

Para rematar el disco aparece de yapa la versión coreana de Flame of Love, el single homónimo de su primer álbum en Japón que también fue lanzado este año. El instrumental es tan grandioso y etéreo como en la versión original (porque es el mismo), y afortunadamente también se mantiene en la traducción su cautivante concepto original de una llama de amor que sigue viva pese a todas las circunstancias, lo que es un plus.

Incluso con leves pasos en falso en la producción y un tracklist al que toma algunas escuchas acostumbrarse, MOVE es un punto destacado en la discografía de Taemin. Lo consolida como uno de los artistas más impredecibles en el kpop y demuestra con creces por qué como escuchas deberíamos seguir prestándole atención. Este comeback no se conforma a los estándares ni intenta encajar en una tendencia: es delicado y emocional a la vez que fuerte y sensual sin disculpas. MOVE es una bocanada de aire fresco en un panorama donde los boy groups y solistas masculinos se jactan de su hiper-masculinización tanto estética como visual.

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