En momentos donde las biografías sobre íconos-pop abundan, se agradecen aquellas que prefieren enfocarse principalmente en contarnos los secretos del trabajo por el que nuestros ídolos se ganaron tanta admiración y respeto, dejando en último plano aquellas intimidades que poco o nada nos importan. Tal es el caso del primer libro del periodista argentino Eduardo Fabregat, publicado por Ediciones B, y titulado simplemente “Vicentico”.

No es un libro sobre Los Fabulosos Cadillacs, y no lograremos encontrar ni una sola línea referente su relación con Valeria Bertuccelli, ni tampoco descubriremos la verdad detrás de esa única camisa a cuadros que usó en todas sus últimas presentaciones en nuestro país, cual manda a la Virgen del Carmen. Esto lo deja claro de antemano Fabregat en el escueto prólogo, que precede a los 14 capítulos que componen la biografía musical que bordea las 200 páginas.

El periodista comienza con una emotiva introducción donde deja entrever que a pesar de su vasta trayectoria en lo que a periodismo musical se trata, con medios como la Rolling Stone y MTV encabezando su currículum, no deja de estar cargado de afectividad y simpatía su relato, con una mezcla de fanatismo y acaso una amistad insinuada. Los capítulos posteriores prosiguen siempre encabezados por títulos que nos hacen pensar que todo lo que leemos es parte de un viejo casette o una lista de reproducción de Spotify. Suele para esto utilizar las palabras Rewind, para referenciar al Vicentico de los Cadillacs, en sus orígenes y sus numerosas idas y venidas en el tiempo.

(Lee aquí uno de los capítulos del libro).

La mayoría de los capítulos comienzan con Rec, Play o Replay, para resaltar al Vicentico solista, pasando por sus diferentes discos, dando cabida especial a cada uno y deteniéndose en la diversidad de de sus canciones en cuanto a letras y estilos. Entre toda esta navegación musical, llena de referencias a entrevistas propias y otro resto recopiladas de medios argentinos, aparece en el capítulo Luz y Cámara la para muchos, desconocida carrera actoral de Gabriel Fernández Capello en el cine. Porque Vicentico es sólo un personaje más, interpretado por Gabriel, y esto queda claro debido a la repetitiva mención del autor hacia el cantante por su nombre real, e inclusive llamándolo coloquialmente “Gabi”, dando la impresión que leemos más las declaraciones de un familiar o amigo de confianza que una investigación musical de un tercero.

De esta forma, a lo largo del libro encontraremos información sobre sus referentes del ska, diversos premios y conciertos en vivo, su amistad musical con Señor Flavio y Sergio Rotman, su postura como artista frente a la política argentina, su gusto por la música romántica y latinoamericana en general, y su oportunidad de cantar junto a referentes tan diversos como Tony Bennet, Mercedes Sosa o Ricky Martin.

Así, nos enfrementamos con un texto que, a través de diversas declaraciones a lo largo de los años, el autor nos permite conocer al músico en primera persona, ahondando en su forma de escribir canciones o de ver la religión, la muerte y en el cómo refleja todo esto en sus letras. Un soldado de la canción que lucha por su libertad en cada faceta de su vida artística, que resguarda su privacidad a tal punto de llamarse diferente cada vez que pisa un escenario o un estudio de grabación. Sin duda este libro no dejará indiferente ni a melómanos, ni a fanáticos del argentino y su música. Recomendable para todos los amantes de Vicentico; para los romanticones, los calaveras y los diablitos.

Spoiler: En el libro se hace mención a Chile constantemente y se relata una anécdota entre Vicentico, Tony Bennet y Don Francisco. Ahí la dejo.

Por: María José Alvarado

Playlist para acompañar la lectura del libro:

Por: María José Alvarado.

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