Es fácil caer en la segregación. Decir que uno no es parte de todo el espectáculo anexo a un festival (como todos los regalos y entretenciones de los sponsors), o lazar dardos hacia quien está sobre el escenario. “Esta sí que es una banda de verdad” comentaba repetidamente un odioso tipo cerca, cada momento que finalizaba una canción de Mogwai. Y aunque pueda tener algo razón en ciertos aspectos, la gracia de este festival es su variedad estilística que lo convierte en el único evento en el que uno se hace parte de lo que está pasando a nivel artístico internacional, como lo es el Festival Sonar de España.

El refresh musical es lo más atractivo de Primavera Fauna. Un festival dominado por bandas que nacieron y creyeron en el Do It Yourself, y que ahora pueden gozar (hasta cierto punto) de ser parte de los gustos de miles de personas que se acercaron hacia “lo alternativo”, hartos de todas las figuras que aparecen en VH1. Por lo mismo, en este evento uno puede llegar sin expectativas de algún artista desconocido, y salir con la mente renovada. Fue el caso de KAKKMADDAFAKKA, quienes con un show certero y con entretenimiento de sobra, dejaron a varios con ganas de buscarlos en Spotify o en sus sitios de descargas. Su sonido, heredero de sobra de las uniones ska y post punk de fines de los ’70 (XTC, Madness), esta banda impuso un sonido indie que se agradece, entre tanto monotonía de otros artistas que piensan que con un hi-hat y un bajo constante, tienen el éxito asegurado.

Durante la larga jornada, varios fueron los shows que dejaron conformes a las 10 mil personas que se hicieron presentes en esta versión del Fauna. Desde la electrificante presentación de Pond (quienes hasta estrenaron una canción de su nuevo disco, programado para enero del 2014), la simpatía de Erlend Øye & The Rainbows (quien se negó a tocar un tema de Kings of Convenience a pedido del público, y sorprendió con una potente versión del hit “1517” de The Whitest Boy Alive), y el hipnotizante paso de Mogwai, donde todo el mundo se hizo al silencio para contemplar el sonido post-rock de éstos escoceses en pleno. Por otro lado, diversos DJs destacaron en el pequeño sector electrónico del “Fauna Stage”, como Omar Souleyman y Four Tet, además del cierre estelar el “Cristal Light stage” (el dedicado a lo latino) con números aplaudidos como Niño Cohete, Electrodomésticos (con notables versiones en directo de temas de su último disco “Se caiga el cielo”, además de un par de estrenos de un Ep que editaran en estas semanas), y el cierre fiestero con Matanza.

Curiosamente, la mayoría de los shows estelares pasaron por el escenario Movistar, dejando al debe la gran parte de los números que circularon en el “Rosen Stage”, donde sólo Yann Tiersen destacó sobre el resto con un set rico en estilos que capturó a los fieles oyentes de la jornada. No así con Real Estate, dueños de unos de los discos más aplaudidos del último tiempo (“Days” del 2011), pero que no lograron cautivar con un show parco, sin mayores atractivos que la interpretación de un repertorio que se sintió como ver un recital por YouTube. Del mismo modo, en el mismo lugar se presentó la mayor decepción de la jornada: el dúo de chicas Icona Pop, que puso el touch de electropop a la jornada, pero con una débil performance que consistía en… dos chicas lindas que cantaban, apoyadas por un playback en los coros, bajo secuencias y beats lanzados por un Dj con un par de laptops Mac. Estuvo de más, y su paso quedará como algo anecdótico en el tiempo.

Las estrellas de la noche fueron sin duda, los australianos Tame Impala. Su show marcó el peak de audiencia, agolpandose lo más cerca del escenario para corear y saltar temas como “Be Above It” (con la que empezaron), “Elephant“, “It Is Not Meant To Be” , “Feels Like We Only Go Backwards”(no comentaremos nada al respecto) y “Alter Ego”, entre otras. Lamentablemente, el elevado sonido de los bajos del escenarios complicaron un tanto lo que era el cierre ideal de la noche. Aún así, los fanáticos se mostraron agradecidos con el tercer paso de los psicodélicos Impala en nuestro país, coronado con la postal de Kevin Parker levantando la bandera chilena y usándola como capa en el tema de cierre (“Apocalypse Dreams”).

Sin duda, Primavera Fauna ya tiene su lugar consagrado en nuestra cartelera local. Es un evento que siempre deja sorpresas entre los asistentes. La lección ya se ha aprendido a estas alturas, como el buen servicio de comidas y elementos anexos que ayudan a que sea una experiencia agradable, y aunque pueda incomodar el constante bombardeo de marcas patrocinadoras (como la pelota de Movistar que apareció en pleno climax de Tame Impala), es la realidad de un medio que sostiene de esta forma. Sin discos, ni aspectos de la industria musical (no habian cds en el stand de merchandising), sino que apoyado sobre la base de los eclécticos gustos del fan actual. Tan inconsistente como apasionado a la hora de dejarse llevar por la música que lo domina todo, y que no tiene diferencia alguna. Claro, siempre que exista una buena canción.

Comenta acá