Sábado de verano en la capital, la Cumbre del Rock Chileno avanzaba despacito debido al tardío ingreso del público al recinto. A pesar de desarmar panoramas o el sol potente, eso no importó mucho a todos los seguidores que corrían desde diversas extremidades hacia el acalorado escenario “Víctor Jara”. Falta poco para las cinco de la tarde y con más de treinta grados Lucybell se posiciona para dar rienda suelta a su propia fiesta.

Sabemos que ver a Lucybell en este tipo de eventos no es una novedad. La misma banda reconoce que es la cuarta vez que forma parte del cartel y a pesar de no haber sido convocados desde el inicio, su presencia agrada y no deja de cautivar a ese público que sin ningún problema decide abarcarse en la experiencia de trasladarse al pasado. A pesar de su experiencia y trayectoria en los escenarios, Lucybell no defrauda porque sabe exactamente qué es lo que desea y necesita su público.

Un acelerado Claudio Valenzuela saluda al público acompañado de Eduardo Caces, Nicolás Quiroga y Cote Foncea, quienes luego de un breve silencio de manera instantánea comienzan a entonar los acordes de uno de sus últimos singles. “Por amor” es la canción con la que deciden abrir el show, un tema perteneciente a “Magnético”, su último disco y que a pesar de iniciar con lentos sonidos siniestros que apelan al misterio, terminan invitando a la gente a saltar al ritmo de su propia letra.

El sol decide posicionarse de manera tal que mientras el público observa al escenario, se encandila con sus rayos. “No te van a herir. Son luces, no peste” canta Valenzuela apasionado, intentando que olvidemos el calor extremo del momento mientras suena “Luces no bélicas”, retrocediendo en el tiempo en un viaje directo al 2000’. Deciden continuar con “No me olvides”, una canción que pertenece a su último álbum y que sigue siendo novedad en el setlist de la banda.

Justo cuando el público pensó que pasaría todo el show entre el clásico y la novedad, Lucybell cumple su promesa y nos sumerge al diverso recorrido de sus hits entonando “Mataz” o “Mil Caminos” al son de cientos de aplausos, impregnándonos con su “Fe” o haciéndonos vibrar con el romanticismo de “Cuando respiro en tu boca”.

Clásicos que dan un broche perfecto a la esperada jornada que demuestra aquella solidez y trayectoria que les permite seguir encantando a todo tipo de público sin dificultad y sin pensar en el transcurso del tiempo que se esfumó rápidamente, dejando sedientos a aquellos que deseaban seguir vibrando con parte de la historia de la música nacional.