Bastián Grañas le había pedido a una amiga que lo acompañara a sacar fotos por el centro de Concepción. La idea era conseguir una imagen ad hoc para la portada del próximo disco de Mantarraya, que estaba casi terminado y ya tenía nombre: “Pornografía”. Cuando pasaron por una iglesia católica ubicada en calle Freire, a un par de cuadras de los Tribunales de Justicia, se les ocurrió que el vocalista saliera posando semidesnudo en un confesionario.

El resultado final de la carátula muestra a Grañas en medio de la acción, recién quitándose la polera y moviendo la cabeza, como haciendo un barrido visual para vigilar si viene alguien.

“Esa es la gracia de la foto”, opina ahora Bastián, completamente vestido y en un café del centro penquista, cuando le pregunto por la imagen. “Sacamos otra versión de la foto que era más posada y no funcionaba. Esta es más casual y no se ve tanto como un hueveo”.

La portada sirve como presentación para un disco que toma lo pornográfico desde el sentido de lo explícito más que de lo puramente sexual. Si en su predecesor – “Costa Esqueleto” (2013)- había imágenes marinas y de la naturaleza, en “Pornografía” hay drogas, ideas sobre la muerte y también cartas de odio al sistema escolar y al capitalismo.

La evolución temática va acompañada de una nueva sonoridad, que bebe de estilos como el hip-hop, el funk y el R&B, e integra a la estación de trabajo de audio digital como un instrumento más.

Efectos diversos, instrumentos virtuales y la manipulación y edición de sonidos son usados con frecuencia en este segundo larga duración. Y también hay samples. Muchos samples.

Por ejemplo, en “Clonazepam” hay uno del crescendo orquestral de “A Day in the Life” de los Beatles, en “Volver al Futuro” está la batería de una canción de Amy Winehouse, y en el tema que le da nombre al disco hay samples de John Coltrane. “También hay un diálogo de ‘Breaking Bad’ en una canción. Está bastante procesado, pero igual se cacha”, añade Grañas.

El cambio sonoro no parece tan abrupto si consideramos “Frío” (2015), un EP acústico que ya serpenteaba en una dirección opuesta a “Costa Esqueleto” y al debut (“Mantarraya EP”, de 2011). La búsqueda es una necesidad para la banda, y como confiesa el vocalista: “cada vez que nos encasillan en algo, nos vamos alejando”.

Del Mantarraya de esos primeros trabajos queda poco: en “Pornografía”, el quinteto (conformado por Grañas, el bajista Rodrigo Droguett, el tecladista Nicolás Ferrada, el baterista Luciano Rosales y el guitarrista Nicolás Vidal) actuó más como un conjunto de productores y ejecutantes que como una banda tradicional.

“El resultado estilístico del disco viene de la forma en que lo trabajamos”, cuenta Grañas, “que fue mayoritariamente en computadores, de a dos o tres personas, haciendo las bases y poniendo los arreglos por capas. Igual hay canciones que salieron como banda, pero son las menos”.

Una de las que nació en ensayos del grupo es “Marcha Imperial”, una crítica social que viene a ser el debut del quinteto en algo parecido al rap. “Creo que estábamos grabando la voz en Conce con Chocho (Droguett) cuando salió. Teníamos una letra para esa parte, pero encontramos que quedaba muy plana y decidimos probarlo. Fue chistoso crear algo así porque no somos raperos ni tampoco tenemos experiencia, pero quedó entretenido”.

La canción además tiene otras particularidades: cuenta con bronces (que registraron en Estudios Triana, en Providencia, para esta pista y otras como “Carrusel” o “Volver al Futuro”) y, en el coro, la voz usada en la mezcla final se grabó con una webcam.

¿La experimentación sonora fue lo que los llevó a conseguir el hardware que han integrado (los pedales nuevos, los controladores midi), o viceversa?

Pasó que nos conseguíamos cosas y experimentábamos con eso. Y se dio justo lo contrario cuando llegamos a grabar: necesitábamos cosas que sonaran como lo que hicimos, pero mejor o más cuático. Eso en general pasó con los sintes que nos conseguimos para grabar lo que habíamos hecho con VST, y algunos quedaron y otros no. De hecho, hay hartos VST que mantuvimos porque los sintes no lograron el mismo efecto, y hartas cosas de las maquetas que quedaron, como algunas guitarras que grabamos directo.

Un ejemplo es el del instrumental “Hasta Pronto”, la canción más vieja del disco (el vocalista la compuso en la adolescencia), y cuya maqueta fue la que quedó en el corte final del álbum. “Tratamos de hacerla de nuevo, pero dejamos lo que teníamos antes. Juan Pablo Bello [el ingeniero de grabación del disco] le dio unas manitos de gato y la dejamos. Pero es un instrumental corto, una especie de transición entre las canciones con un beat más lento en el disco. Tengo los primeros demos de este tema por ahí, quizás los puedo subir”.

Con la excepción de “Hasta Pronto”, todas las canciones de este disco pertenecen al período entre 2014 y 2016, y en su mayoría fueron compuestas por Grañas y el tecladista Nicolás Ferrada antes de ser arregladas por el conjunto. Sin embargo, no todas ellas estaban pensadas para Mantarraya.

Alrededor del lanzamiento de “Frío”, Grañas había empezado a componer para un EP solista que finalmente nunca terminó haciendo. Uno de los temas que vienen de esa etapa es “Rompecabezas”, una canción de amor que -por su tierna letra y cuidada música- es la joya oculta del “Pornografía”.

‘Rompecabezas’ la habíamos arreglado hacía mucho tiempo con el Nico [Ferrada] en un formato medio orquestal, entonces igual cuando la produjimos para el disco fue difícil porque teníamos esos timbres metidos en la cabeza. Nos costó cambiar la orientación del tema. Incluso habíamos dejado la primera mitad con sintetizadores y para la otra parte le íbamos a grabar una orquesta, pero nos arrepentimos y la canción fue saliendo con el tiempo”.

“Fue una de las canciones con las que más sufrimos, porque nos gustaba caleta y sentíamos que la producción no le hacía justicia. Recién cuando la estábamos mezclando cachamos que se había conseguido lo que queríamos”.

¿Cómo llegaron a Gonzalo García (Planeta No) y cuál fue su rol en el proceso del álbum?

Con Gonzalo nos conocemos desde chicos, porque él igual tocaba en una banda cuando vivía acá. En realidad, todos nos cachábamos porque tocábamos en bandas distintas y Conce igual es chico, pero no lo conocí de palabra hasta como el 2010. Le dijimos que queríamos que hiciera producción ejecutiva, que fuera la persona encargada de coordinar con los estudios y hacer el enlace con el ingeniero, pero terminó haciendo harto más. Hizo casi toda la edición, ayudó en la producción de las voces y la revisión de las letras. Y también buscando sonidos, como en los sintes por ejemplo. La mayoría de lo extra musical se logró gracias a él: fue una especie de orientador en el disco, en la forma de trabajo y en tratar de ahorrar lo máximo, pero ocupando hueás buenas. Igual gastamos caleta de plata en el disco, pero podría haber sido más.

Entre que entraron a grabar y la salida del disco pasó un año justo, y hasta corrieron las fechas tentativas de publicación. Fue bien largo el proceso.

Todo se atrasó por la línea melódica de las letras, que les faltaban a tres canciones: “Marcha Imperial”, “Las Galaxias” y “Adiós Mundo”. Estaba mal porque no conseguía nada que me gustara, y era una paja porque musicalmente esas canciones son super buenas y no quería cagarlas poniéndoles algo que no funcionara. Y eso en el “Costa Esqueleto” igual pasó, hay varios temas donde ninguno está conforme y ya nos da paja tocarlos. Igual durante ese rato de alargue se modificaron varias cosas de las otras canciones: hartos samples salieron de ese tiempo en stand by, la parte del medio de “Clonazepam” -por ejemplo- se modificó harto y quedó bien interesante. Y también le sacamos cosas. Fue largo, pero creo que valió la pena por el resultado. Quizá si lo hubiéramos sacado el año pasado, hubiera sido un disco muy distinto.

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