De los libros aparecidos en estos meses, el primer texto escrito por el periodista especializado en música Mauricio Jürgensen aparece entre los más destacados.

“Dulce Patria” (Ediciones B, 2017) surge al alero del programa del mismo nombre de Radio Cooperativa, y que a diferencia de lo que pudo ser -un simple compendio de entrevistas-, presenta una imagen real y tangible de la historia de nuestra música, abarcando estilos con vivencias que hacen más comprensible la difícil labor del músico chileno.

Conversamos con su autor, quien nos explica un poco más de la concepción de este libro.

– ¿Como partió la intención de hacer este libro?
– A mediados del 2016, como por mayo, haciendo un recuento calculé que llevaba ya entrevistados como 150 músicos chilenos, y tuve la sensación de que se habían dado buenas entrevistas, buenas reflexiones, y pensé ‘qué ganas de poder trasmitir eso y que no se pierda’. Ahí pensé en un libro de entrevistas, fue muy rápido todo. Me encontré con Marco Silva, que me comunicó con la gente de Ediciones B, nos sentamos y llegué allá sin tener muy claro lo que iba a hacer, y ellos me hacen ver que sería bueno que yo me metiera, que opinara un poco más, que pensara en un formato distinto. Ahí fue cuando se empezó a armar el marco temático del libro, donde se metieran voces opinando, pero en función de una tesis o teoría que termina siendo este híbrido entre entrevistas, crónicas, ensayos, y también a la hora de la realización del libro, eché mano de algunas cosas que yo había publicado en La Tercera, las volví a actualizar y me hice cargo de temas que siempre me interesaron.

– En muchas temáticas, este libro cumple con ciertos vacíos que hay aún en la bibliografía sobre música popular chilena.
– Yo siento que falta escribir sobre música chilena. Eso sí, advierto en la gente un interés por leer sobre música chilena, y lo que ha habido hasta ahora son acercamientos biográficos, biografías formales, estudios más académicos y rigurosos, todo eso me parece valioso, que responde a públicos distintos. Yo quise aportar desde lo emotivo, me quedó con la sensación de muchos de esos libros, que se apreciaba la música como una cosa histórica, y no desde la emoción, y lo que pasa en la radio -a riesgo de sonar cliché- que hablando con los músicos, lo que sale más allá del motivo de por qué los invitaste, salen historias, reflexiones, salen buenas anécdotas y eso es el corazón del libro.

– Hay un rescate muy meritorio de ciertos músicos chilenos que han sido ninguneados por incomprensión o por no estar ajustados a un estilo o época en particular.
– Yo también creo que esta forma parcelada que se ha hecho de la música chilena, bibliográficamente hablando, es súper útil pero tambien es como reductiva, simplista, mucha de esta historia queda fuera. Yo casi politicamente quise meter a Miguel Barriga por ejemplo, que en la revisión de la cumbia su nombre queda fuera, pero oye ojo, grabó una cumbia cuando nadie la grababa… y a Miguel Barriga lo tenemos identificado como un personaje medio pintoresco, ni siquiera casi como un músico formal, pero yo tuve la intencion de contar su historia. Me pasó lo mismo con Pablo Herrera, que llegó a la radio a mostrar su disco y terminamos conversando, y yo me acuerdo de haber escuchado esos discos (de los ’80), tengo 42 años, tengo ese fondo musical de acordarme entre cosas freak y esa otra música, recuerdo que lo hablamos así, y finalmente lo que él cuenta es esta disyuntiva que hay en él entre seguir siendo un músico serio, o salto a la balada y puedo vivir de esto, que igual es mi pasión. Es un dilema que a un lector, gustándole o no la música de Herrera, podría identificarse o empatizar con eso.
Creo que entre estas anécdotas también deja ver un pais de fondo, medio precario a veces, derechamente oscuro en los ’80, siempre dividido también, con estas tensiones entre lo popular y lo que es más docto, entre lo subterráneo y lo oficial…

– ¿Cómo podrías definir que es, en síntesis, este “Dulce Patria”?
– Es un libro que pueden leer, sin necesariamente ser un melómano o un fanático de la música, o un gran conocedor de la música chilena. Es un acercamiento desde lo humano, desde lo emocional, desde lo anecdótico, desde lo histórico, a músicos populares de Chile en una amplia gama, que van dese la Palmenia Pizarro, hasta los Fiskales Ad-hok, lo que puede sonar como un disparate, pero para mi, es claramente un triunfo editorial de un libro que, insisto, propone un acercamiento a la música chilena, a los músicos populares de Chile desde los ’60 hasta ahora, desde lo emotivo, con ideas, reflexiones o historias con las que siento yo que son fáciles de empatizar.

– De los artistas de la nueva generación de músicos ¿cuáles te parece más interesantes y que merecen poner atención?
– De los personajes recientes, podríamos hablar de una generación post-2000, yo siento que es súper interesante escuchar y reflexionar, a partir de lo que plantea alguien como Portavoz, por ejemplo, que siento que es un nombre que simbólicamente habla de un movimiento que es súper convocante, pero que todavía funciona al márgen de la oficialidad, lo que probablemente también sea su gran mérito, pero que esa puerta de entrada nos permite visibilizar a una escena muy rica, muy llena como de distintas vertientes. Creo que es interesante lo que está pasando con Alex Anwandter, que se está haciendo las preguntas más esenciales del nuevo pop chileno, respecto si serán recordados como la Nueva Ola de esta generación, o como la Nueva Canción Chilena de esta canción. Es decir, él se plantea si alguien está escribiendo las canciones esenciales de esta época, y esa es una reflexión súper importante, y además -lo que es muy clave- tiene un muy buen disco reciente como para defender esa tesis. Y creo que también es muy interesante analizar lo que pasa con Mon Laferte, que está entrevistada en este libro previo a su irrupción masiva en el Festival de Viña del Mar, pero haciéndose preguntas también bien de fondo de cómo nosotros toleramos o no a nuestros triunfadores músicos chilenos. En el caso de ella que decide fijar residencia afuera, abandonar una carrera más televisiva que musical, esas preguntas también son bien interesantes que se las haga la que probablemente sea la voz femenina chilena más exitosa de los años que vienen.

– En el libro se ahondan historias y anécdotas que nunca antes se habían comentado…
– Me encanta la idea de que el libro pueda ahondar en historias, algunas de ellas inéditas, otras de ellas mitológicas, otras brevemente reseñadas en otros lugares. Me gusta, porque siento que son posibilidades de acercamiento a los músicos a partir de cosas inéditas, como Congreso grabando ese disco de cumbia, como la verdadera historia de Pedro Gaete y la canción más mítica de Mauricio Redolés, como Fernando Ubiergo siendo acosado por el gobierno de Pinochet, como esta mitológica pelea entre Eduardo Gatti y Los Prisioneros en el Café del Cerro del año ’85, esta historia de Gepe que encuentra la inspiración en un taxista para escribir una canción como “Piedra contra bala”. Creo que son historias y anécdotas en sí mismas sabrosas, pero que también dan cuenta de un país, dan cuenta de una escena, de lo que significa ser músico en el país, también dan cuenta de cómo de repente se puede encontrar inspiración en los lugares más insospechados. Con ese universo de anécdotas e historias, creo que es súper fácil empatizar y para eso, no es necesario ser un gran conocedor de la música chilena. Si este libro aporta en abrir esas puertas, yo me considero más que satisfecho.

Lanzamiento libro “Dulce Patria”. Jürgensen junto a Américo, Paula Molina, Manuel García e Iván Valenzuela. Fuente: Culto, La Tercera

– Tus tres libros favoritos de música de los últimos años…
– Leí tardíamente el “Se Oyen los Pasos” de Gonzalo Planet, el “Canción Valiente” de Marisol García, y un trabajo de cumbia llamado “Hagamos un trencito”. Está como bien en bruto, pero hay un montón de súper buenas entrevistas, hay una mirada como super rigurosa de la música tropical.

– Discos favoritos…

– 1. “Fulano” de Fulano de 1987

Es un disco que yo escuché en cassette, yo chico, tenía 13 años, y los ví además en el Gimnasio de la Católica de Valparaíso, y me voló la cabeza, era inclasificable, tenía humor, era rockero, una frontman mujer que no cantaba, hacía scat. Todavía me pasa con Fulano, es una banda definitiva para mi, y no están incluidos en el libro porque quisiera hacer algo con ellos.

2. “Estoy que me muero” de Congreso

No se si es el mejor disco de Congreso, pero es un disco que a mi me marcó mucho, me da la sensación de estar escuchando música de la costa, del mar. Es un disco que vuelvo a escuchar y me traslada a esa época inmediatamente de Viña y Valpo.

3. “Alturas de Macchu Picchu” de Los Jaivas

Me acuerdo de inmediato de mi fallecido padre, que no era melómano, pero tenía un cassette donde tenía a Los Jaivas de distintas épocas. Yo de chico lo escuchaba, y no tenía idea si esa canción era de este disco, para mi era un contínuo, pero cuando entendí que las canciones de ese cassette eran de un disco en particular, que era “Alturas..” fue heavy. Otros que me marcaron, los primeros de “Los Tres” y “De Kiruza”, el “Buddy Richard en el Astor”.

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