Luego de una no muy buena racha tras la publicación de su segundo álbum “Modern Life Is Rubbish” (1993), disco que si bien recibió un pulgar levantado y buen recibimiento por parte de la crítica; no lo fue tanto para el público, lo que se vió reflejado en las ventas. Damon Albarn y compañía, con problemas financieros incluidos, se motivaron para comenzar algo nuevo, algo para parar de oscilar. Necesitaban un éxito desesperadamente.

He ahí el momento de la creación de “Parklife”, increíble disco publicado un 25 de abril de 1994 y producido por Stephen Street, conocido por trabajar con The Smiths; y bajo la difusión del sello Food Records. Para algunos, este álbum tiene plasmada la definición de britpop y si no estás de acuerdo con eso, no puedes negar que tiene la verdadera esencia que conlleva el estilo, ni tampoco que llegaron a lo máximo.

La gracia de “Parklife”, además del arsenal de hits muy bien compuestos que trae, es que tiene una percepción respecto a lo que fue la sociedad británica en los 90. El contexto social de la isla fue llevado a cabo por un período histórico que trata sobre la transformación política-cultural que ocurrió debido a una transición de gobiernos de distinta ideología.

Cabe mencionar también que en esos momentos, la cultura grunge estaba afixiando a los ingleses, gracias a discos como “Nevermind” (1991) e “In Utero” (1993), ambos de la banda Nirvana, que son y fueron de lo mejor en la época. Los periodistas musicales ingleses no podían saber que estaba pasando, si bien ellos siempre estuvieron acostumbrados a hacer las “invasiones culturales” con la música -The Beatles en los años 60 el principal y mejor ejemplo- ¿Qué sucedió a comienzos de los 90’?. Bueno, el disco “Definitely Maybe” de Oasis –hay que mencionarlo- y “Parklife”, lanzados el mismo año, ayudaron bastante a frenar el escenario que se estaba dando.

Todo esto logra que “Parklife” tenga una muy buena confluencia lírica y musical, debido a los temas de contingencia que ocurrían en ese momento. El vocalista de la banda lo define en una entrevista para NME como: “Un álbum conceptual que relaciona vagamente todas estas historias distintas. Son los viajes del mítico bebedor de lager, que ve qué acontece en el mundo y lo comenta”.

Como primera idea, la banda tenía la idea de llamar al disco “Soft Porn” seguido con una imagen del palacio de Buckingham –la residencia oficial del monarca británico- y vaya que querían hacerlo. Sin embargo tras tener un poco más de conciencia y quitar de sus cabezas esa firme idea que probablemente les haya traído un sinfín de problemas; finalmente la cubierta oficial sería una foto de biblioteca con dos galgos dentudos corriendo con un bozal puesto, haciendo referencia a la esencia de lo británico en su momento.

La placa en sí, es el reflejo del quiebre que estaban sufriendo los ingleses y la demostración de que se estaban dando cuenta de ello, de la imagen en la que están inmersos. “Parklife” es una evidencia de esa sensación, ya que se desarrollaron ideas bastante críticas sobre Inglaterra, además del constante cansancio por los hábitos de vida estadounidenses que se consolidaban en su cultura. Por lo que, a través de la música, Damon se encarga de ironizar y realizar sátiras apuntando al ello; al “usurpador”, por decirlo de alguna forma.

La placa abre con “Girls And Boys”, que fue publicada en febrero del mismo año y que terminó convirtiéndose en un éxito mundial indiscutible, en un himno. La canción contiene una línea de bajo buenísima, acompañada de las guitarras de Graham muy fieles a su estilo: bien compuestas y voladas. La mezcla perfecta de un buen groove electrónico y guitarras que acompañan sin cesar, en conjunto con la letra irónica del líder lograron la perfección de lo característico del hit. Hasta Thom Yorke una vez confesó que le hubiera gustado crearla.

Luego se encuentra “Tracy Jacks” que inspira la sensación de indiferencia, desengaño y aburrimiento, con notorios elementos post punk. Mientras que “End Of A Century”, canción con un pop muy inglés combinado con la melancolía pura, es un manifiesto claro sobre el espíritu que se podía percibir en esa década. Y se siente al momento que el músico canta We all say “don’t want to be alone / We wear the same clothes ‘cause we feel the same”. 

 La sátira atrevida e insolente “Parklife”, en la que la voz narradora es del actor Phil Daniels, famoso por protagonizar a un mod llamado Jimmy en la película británica basada en la ópera rock:Quadrophenia”. Profesa con tono de burla y de manera despectiva nuevamente la situación explicada anteriormente. Uno se puede dar cuenta también de la influencia que tiene The Kinks en los coros de la canción, además de un guiño al vandalismo de los 90.

Bank Holiday” es el claro ejemplo de que el disco contiene subidas y bajadas constantes, producto de su sonido más trashy. La canción presenta el juicioso pensamiento y crítica al hecho de siempre estar preocupado del futuro y desperdiciar -además de pasar a llevar- el presente. Todo presentado de una forma rápida y golpeadora a través de la rítmica, bastante distinta a lo demás.

El larga duración además cuenta con la colaboración de Françoise Hardy Laetitia Sadier de Stereolab en la balada “To The End”, con un infinito estilo al más Pulp. Y luego en “Magic América” se encargan de transmitirle un recado a la sociedad estadounidense.

This Is A Low”, canción que casi cierra el álbum, es un exitazo de la banda. La letra está basada en un paño de cocina que el bajista Alex James le compró al cantante Damon Albarn. La desgarbada canción es acompañada musicalmente con un sonido motorizadamente dolido.

Para cambiar de aire, tras la geográfica canción anterior, “Lot 105” se encarga de hacer el cierre. Este instrumental, que podría de forma arriesgada considerarse como algo humorístico, ha sido definido como uno de los mejores que Blur hayan realizado, puesto que es el producto de una balada impecable.

El disco, ganador a mejor álbum británico en los Brit Awards de 1995, definitivamente es uno de los mejores discos pop de la década. Quedó como lo más congruente y claro de Blur; y es raro, porque se encuentra aferrado al pasado pero suena completamente moderno. El disco en sí es un todo, desordenado, pero un todo. Y exactamente eso es lo bello de “Parklife”. El tracklist contiene variadas direcciones musicales pero sin encontrarse con un tema menor a otro ó simplemente con un par de hits que salven. No, “Parklife” definitivamente llega al cerebro y al corazón; es una montaña rusa de la cual definitivamente todos deberíamos subirnos.

Escucha el disco completo acá:

Comenta acá