Por alguna extraña razón, los años terminados en el séptimo número han tenido una conexión especial entre Gustavo Cerati y Chile. En 1987, el argentino junto a su banda madre Soda Stereo debutaban en el Festival de Viña, en el que sería su gran salto a la internacionalización con dos presentaciones en distintas noches. Una década después, con la misma banda le diría adiós a los escenarios con un show en el Estadio Nacional de Nuñoa, el penúltimo de historia, por ese entonces. Y tras su paso por Viña en 2007, en octubre de ese año retornaría con dos fechas en el coliseo santiaguino junto a Zeta Bosio y Charly Alberti, para los únicos reencuentros del trío argentino con nuestro país. La historia del bonaerense con Chile es larga, sin embargo, hoy hablaremos de un capítulo especial.

Año 2007. Canal 13 y TVN organizaban por primera vez en conjunto el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, y para celebrar dicha alianza, las estaciones televisivas armaron un cartel de lujo que incluía el debut de Tom Jones en Chile, la vuelta de Los Tres a la Quinta Vergara tras su reunión del año anterior, el trasandino Fito Páez, la primera vez de Los Bunkers en el festival, el ídolo ochentero canadiense Bryan Adams, y el regreso de un Cerati solista  a Viña tras la doble presentación de 1987 junto a Soda Stereo.

El argentino en ese entonces pasaba por uno de sus mejores años de su carrera, y el disco Ahí vamos (2006) era su carta de presentación gracias a éxitos como Crimen, AdiósLa excepción. Mismas canciones que lo llevaron a ganar tres Latin Grammy, incluyendo Mejor álbum rock solista y Mejor canción rock (Dos veces, en 2006 y otra en 2007 por Crimen y La excepción, respectivamente). Además, en años previos tuvo una destacada participación en la producción de Fijación Oral Vol. 1 (2005), disco de Shakira que le arrebató el Latin Grammy a Álbum del año.

Corría la noche del viernes 23 de febrero y tras una pausa publicitaria, Cerati aparecía en en medio del escenario de la Quinta Vergara. Su banda se ubica en sus lugares y el ídolo argentino se monta su guitarra favorita: una PRS Multifoil modelo especial comprada en 1989. Las luces comienzan a subir su nivel y Cerati empieza a interpretar los acordes de Médium, décimo track de Ahí vamos.

Concluido el primer tema, se despoja de su larga chaqueta negra y deja ver la que sería una de sus postales más icónicas, portando una polera oscura en la que se lee claramente la leyenda “röckstar” en tonos grises. Ese es el signo para dar paso a uno de los temas más rockeros de su carrera, La excepción, segundo single del disco que había lanzado el año anterior.

Le seguirían Bomba de tiempo, Caravana, Juegos de seducción y Adiós, tema que al igual que su predecesor en la lista fue coreado a más no poder por el “Monstruo” de la Quinta Vergara. Cosas imposibles del Siempre es hoy (2002), Lago en el cielo, Té para tres y la primera aparición de los animadores Sergio Lagos y Tonka Tomicic. El público pide a gritos el premio inicial de la noche.

– ¡Tenemos Antorcha de Plata para Gustavo Cerati! -indican los animadores. Bienvenido, veinte años no son nada Gustavo. Bienvenido una vez más a tu casa, con un público que vuelve a corear como suyas sus canciones -agrega Lagos.

– ¿Te acordabas de la antorcha, sí o no? -pregunta Tomicic.

– Sí… la otra vez me la había olvidado arriba del amplificador, pero volví a buscarla (ríe). Igual hasta el Pelícano de Platino no paramos.

Karaoke es la encargada de abrir el segundo acto, dando otro repaso a su tercer disco solista Siempre es hoy (2002). “Más que una pregunta, una respuesta: Qué otra cosa puedo hacer” y el público entiende de inmediato la referencia. El piano suena y Cerati empieza a cantar Crimen, el desgarrador tema con el que logró volver al primer lugar de los charts. “La espera me agotó, no sé nada de vos. Dejaste tanto en mí. En llamas me acosté, en un lento degradé. Supe que te perdí”.

Del Bocanada (1999) vendría Paseo Inmoral, para luego rematar con el clásico de Soda Stereo, Prófugos. Cerati se aleja del escenario y el monstruo clama la Antorcha de Oro. Como ya parece tradición de la última década en la Quinta Vergara, comienza a sonar “gaviota” entre el público. El argentino, en medio de ambos animadores, observa con emocionado la ovación que recibe. Sergio Lagos hace una pausa en su discurso: “Queremos escuchar a la quinta cómo le canta a Gustavo Cerati”, a lo que éste responde con una sonrisa, un par de gestos y la frase “están todos locos”. La Gaviota de Plata, un premio que en 1987 no existía, llega finalmente a sus manos.

Cerati presenta a su banda, comandada por el fiel Richard Coleman en guitarra, Fernando Samalea en batería, Leandro Fresco en teclado y samplers, y Fernando Nalé en bajo. “Antorcha para todos” bromea y ejecuta un arpegio entre Fa, Do menor y Re sostenido, los acordes de Puente, uno de los temas monumentales de su carrera en sí. En la parte final del tema, los músicos dejan de tocar. Cerati se acerca al público, susurrando una frase. En medio del silencio musical y los aplausos, el monstruo comprende y canta “Gracias por venir”, el estribillo del tema.

Las guitarras distorsionadas vuelven a sonar a toda potencia, para luego volver a bajarla. Todos cantan “Cruza el amor, cruza el amor por el puente. Usa el amor, usa el amor como un puente”. Es la despedida del ídolo en Viña, su tercera y última vez en la Quinta Vergara. Tres años más tarde, y en plena promoción de su quinto disco solista, sufriría de un accidente cardiovascular que le dejaría en coma por más de cuatro años, para el 4 de septiembre de 2014 fallecer por un paro respiratorio. Cerati partió a los cielos, dejando en este archivo de video uno de sus grandes registros como solista.

Mira a continuación el show completo de Gustavo Cerati en Viña 2007:

 

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