La noche del primer viernes de agosto no fue una más, ni para los asistentes que repletaron el Bar El Clan, uno de los espacios más reconocidos en la escena musical chilena, ni para el protagonista de la jornada: Pedropiedra. Un hombre cargado de sus grandes éxitos como arma y un público dispuesto a recibir las balas.

Y aunque el espacio y la trayectoria de El Clan indicarían la realización de un show íntimo, el despliegue de Pedropiedra y su banda derrocharon la misma energía  y complicidad que han demostrado arriba de los grandes escenarios que han pisado, como ya lo hicieron en enero durante la Cumbre del Rock Chileno y hace un par de semanas en un show que llenó por completo el Teatro Cariola.

La casi hora y media de show arrancó a la segura con “Las Niñas Quieren”, hit del primer LP de Pedropiedra, quien al igual que las chicas de la canción, quiso y logró verse bien a lo largo de todo el espectáculo montando junto a su banda. Con “Ocho” -su última producción de estudio- con un año recién cumplido (y celebrado en el Teatro Cariola), el cantautor dio un impecable repaso por los mejores éxitos de su discografía, incluyendo “Señor Guantecillo”, una de sus colaboraciones con 31 Minutos.

El esfuerzo de explorar y mezclar diferentes ritmos dentro del mismo concierto se vuelve natural, cuando “Inteligencia Dormida” se entona en tonos villeros, acompañado del anuncio de la próxima producción de Pedropiedra: un disco de sus canciones reversionadas en cumbia, preparado para lanzarse durante las próximas fiestas patrias. Sin una fecha oficial confirmada, más vale preparar los pasos de baile.

Con gritos estratégicos en ciertas canciones, se logra la absoluta complicidad con los presentes. “¡Compositor!”, exclama el público mientras se entona “La Balada de J. González”, en honor al músico y al hombre que ya es leyenda en la historia nacional, haciendo de la canción una indispensable para cada presentación del cantautor.

Si bien el encargado de las letras e interpretación es Pedro Subercaseux, el bajista Jorge del Campo se convirtió en el hombre con más desplante de la noche, robándose más de alguna mirada mientras acompañaba cada acorde desde el rincón izquierdo del escenario. Sin quitar el protagonismo al cantautor, entregó un sazón distinto a la fórmula que estaba arriba del escenario.

Una noche llena de calidez y aplausos, los mismos que lograron que Pedropiedra, una vez acabado el show, volviera al escenario con guitarra al hombro a interpretar “Luna Luna”. Un punto final impecable que cerró un espectáculo del que, como en una de las más coreadas de la noche “Vacaciones en el Más Allá”, nadie se quería ir.

  • Fotos por Sebastián Romero (@sebairomero). Revisa la galería completa acá.

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