En el segundo semestre de 2017 anunciaron su disco nuevo, gira mundial y visita por Chile. Son los ya consagrados Queens of the Stone Age, quienes aterrizarán en nuestro país el miércoles 21 de febrero en el Movistar Arena. Esta será su cuarta visita, y la segunda en el recinto del Parque O’Higgins, donde fueron demoledores el año 2014. Por todo esto, creemos importante echarle un vistazo a Villains, el último trabajo de Josh Homme y compañía, que se caracterizó por incluir a Mark Ronson en la producción.

Este nuevo disco se caracteriza principalmente por el riesgo. Al ser uno de los exponentes del rock del nuevo milenio, la banda le entregó un giro a su estilo guitarrero y fiel al robot y desert rock. Esta vez, Ronson ayudó en la gestación de una sensación un poco más sandunguera a lo largo de estas 9 canciones. Esto generó recelo en los fanáticos más fieles de los primeros vestigios de la reina de la edad de piedra, pues sentían que Homme finalmente se había vendido a lo mainstream.

La portada nos entrega el mensaje que tomará la dirección de estos temas. Por un lado, vemos al diablo, quien representa esta nueva dirección que tomó la banda, y a ese prejuicio de que rockear y bailar no van en una misma oración. A menos que un “sin” se asome entremedio. Por otro lado, Josh Homme se autointerpreta en el cover art, y representa, además, al rockero de posters, el nostálgico que viste chaquetas de cuero. Finalmente, el cola de flecha controla al vocalista, y se apropia de su visión, bautizándolo en el ritmo.

La propuesta parte con un inicio brutal, ‘Feet don’t Fail me Now’ con una introducción pegajosa, repetitiva y cautivante, muy al estilo QOTSA, incluye una especie de declaración de principios (y una especie de autobiografía) por parte del blondo frontman (I was born in the desert, May 17 in ’73). “Para ser civilizado, hay que decir mentiras civiles” es una de las líneas que llaman más la atención, y que coquetea magistralmente con la guitarra de Dean Fertita.

Posteriormente, aparece el primer single “The Way you Used to Do” donde podemos notar ese afán por desabrochar las chaquetas negras, liberarlas y transportarlas a la pista de baile. “Domesticated Animals”, la canción que sigue el curso de este disco, trae un poco al paladar ese gusto más hogareño, más propio de la agrupación. Sin olvidar, por cierto, que el desorden viene a reclamar todo, porque del desorden nacen nuevas (y buenas) ideas.

Ahora entramos en un plano más personal de Homme, casi retomando la tónica del aclamado …Like Clockwork (2013) ya que en “Fortress” escribe para sus hijos. La canción trata sobre las máscaras que construyen en torno a ellos, para escapar de los miedos y traumas de la juventud, que al final no sirven sino para ser destruidas, porque pase lo que pase, todo saldrá bien, estando él para protegerlos.

Todo lo intrínseco se diluye para volver al baile, a la mitad del disco llega “Head like a Haunted House”, un tema con unos riffs inquietantes y que de a poco van contagiando el ritmo de los pies. “Debe haber algún lugar para enterrar el dolor” predica Homme en “Un-Reborn Again”, canción que tiene un exquisito cierre que invita a tararear involuntariamente. Con una tónica que revive en parte lo mostrado por la banda en su anterior trabajo, así también lo hace “Hideaway”

Pasamos finalmente a uno de los momentos altos de Villains, donde aquí el shock de diversión, perversión y ritmo llega en proporciones industriales. El riff que da el puntapié a “The Evil has Landed” (no podía ser otro el nombre) es atrapante, no hay discusión. Te invita a girar la cabeza hasta encontrar tu ritmo. Don Sata se ha apropiado de los pasos de Homme, y de toda la banda y nos invita a bailar sin pensar en las etiquetas, los prejuicios y el control social que a veces imponen determinados estilos de música. La banda invita a vivir el momento, a no caer en el pesimismo ni tampoco en el optimismo, así alcanzar una experiencia cercana a lo que se supone que es la vida. Al final, lo que sucede tras el Here-We-Come es descontrol total. Si no la pasaste bien, perdiste tu near life experience.

El cierre es verdaderamente magistral, el trabajo vocal del líder en “Villains of Circumstance” es notable, transmite mucho en un coro verdaderamente explosivo. Lo anterior en compañía con el contenido de esta especie de balada, que trata sobre el amor a distancia, junto a lo extenso y pesado que esto significa. “Fácil de explicar, díficil de sentir”, otro de los principios de Josh Homme, que ha mencionado más de una vez en las entrevistas que ha tenido que enfrentar.

Así cierra el nuevo trabajo de Queens of the Stone Age, que los traerá a nuestro país en febrero. Es un disco grato, entretenido y bastante digerible para un público que no esté tan familiarizado con las reinas. Quizás es un trabajo que al fanático más fiel del stoner desértico podrá causarle ruido en un principio. Pero si permite despojarse de la chaqueta de prejuicios, aceptar a su demonio interior y liberar su pies, estos no le fallarán y seguirá adelante.

 

 

Comenta acá