No soy la mayor fan de David Bowie en el mundo. No creo haber escuchado su extensa lista de discos por completo, todavía. No conozco cada detalle de su vida y carrera. Apenas empecé a escucharlo hace algunos años, pero de inmediato entendí que este hombre hizo historia.

¿Se dan cuenta que incluso grabó un disco para despedirse de esta vida? Lo hizo todo en secreto. Muy pocas personas sabían que se estaba muriendo de cáncer, pero aun así continuó trabajando hasta el final y preparando su última obra de arte. Dejó mensajes en sus letras y sobre todo en los dos últimos vídeos que acompañan los singles de  (Blackstar), su último disco lanzado apenas este viernes. Ese mismo día cumplía 69 años, el último que le tocó vivir.

No hace falta conocer cada una de sus canciones, cada rareza o colaboración que alguna vez hizo, supongo que son infinitas… No hace falta esto para entender que David Jones cambió la historia, no solo de la música, sino de la cultura popular. Introdujo toda una nueva visión de tantas cosas… entre ellas la misma sexualidad. Para muchos fue la inspiración para aceptarse como son,  dar el paso adelante y caminar con la frente en alto: “Ch-ch-ch-ch-changes”.

Me da pudor leer “se nos fue un grande de la música”. Bowie era más que un músico talentoso, su vida entera fue arte, fue el escenario, fue la transformación, la reinvención y entre todo eso estaba además la música. Fue un intérprete de su arte, como nadie lo había hecho antes. Por estos motivos y más es que tanta gente habla de él. No se extrañe si siguen apareciendo infinitas palabras de artistas y personas comunes y corrientes en los medios. Nada, pero nada, está demás. Ni suficiente. Quiero envejecer y contarle a mi sobrina chica sobre este tipo, ponerle su música y que conversemos sobre su vida. No dejemos que su historia llegue hasta aquí.

Hoy me conmoví con cada noticia relacionada a la muerte de David Bowie. Pero lo que más me emocionó, fue ver las reacciones y homenajes alrededor del mundo. Las calles de Brixton, donde nació, se llenaron de su música, con gente, jóvenes y viejos, bailando y cantando sus canciones, celebrando su vida y llorando su muerte.

Quiero ver más homenajes como éstos, quiero ver más intervenciones de personas, ciudadanos pintando el rayo de Aladdin Sane en cada lugar que se pueda, en las estatuas, en las paredes… También me emocionó ver el “we can be” agregado antes de la palabra Héroes, en el metro de Santiago. Quiero ir caminando por la calle y escuchar sus canciones sonando fuerte, quiero que los amigos se reúnan y toquen sus discos, que hablen de su vida, de su música, de su arte. La gente sabe que se fue un gran hombre, un ícono que jamás podrá ser igualado.

Sigan homenajeando a este gallo, porque por la cresta que se lo merece. No hay palabras que lleguen siquiera a expresar todo lo que fue, lo que hizo y lo que será para los que vienen. Desde lo más profundo de mi ser te despido viejo hermoso, aunque todavía no pueda digerir tu muerte. Larga vida en el espacio, David.

“Not only is it the last show of the tour, but it’s the last show that we’ll ever do. Thank you”.

Con este concierto, Bowie despide para siempre a Ziggy Stardust y sus Spiders from Mars, para siempre. 3 de julio de 1973, Hammersmith Odeon en Londres.

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