El debut homónimo de Inarbolece parte con un golpe de efecto: un coro de voces se entrelaza en un solemne acorde menor en los segundos iniciales del primer track, “Hermafrodita”, justo donde uno esperaría que un conjunto de formación tipo rock colocara una intro guitarrera.

Con su título, además, la canción adelanta musical y temáticamente lo que vendrá en el disco: 37 minutos de una narrativa que no acepta determinación de género.

“Inarbolece” tiene 11 canciones tejidas cuidadosamente con hebras de metal, visceralidad punk y mucha conciencia pop, protagonizadas por la expresiva voz de Ineino y su vibrato quebrado a lo Sandro.

Grabado y mezclado en el estudio Beast de Chiguayante por Rodrigo Droguett, bajista de Mantarraya, el registro incluye paredes de guitarras, corales y un conjunto de cuerdas que –como salido de un concierto de Juan Gabriel- subraya el melodramatismo de cada canción en que aparece.

Es un disco que tomó dos años de producción, extendida entre julio de 2014 y junio de 2016, e incluye canciones creadas durante los tres años de vida de la banda. De hecho, “As de trébol” es el primer tema que compusieron como conjunto, cuando recién comenzaban a ensayar en su natal Carampangue.

Ocupando imágenes relativas a lo biológicamente femenino, las letras expresan alienación y ansiedad frente a las relaciones personales y sentimentales (“Abejas de mi sangre”, la bella “Calostro”) y las ven incluso desde la fatalidad (“As de trébol”).

Lo más efectivo e interesante en las letras es el trabajo de raigambre poética de Ineino, que remite a los últimos cantos del “Altazor” de Huidobro o al “Jabberwocky” de Lewis Carroll cuando se sirve de palabras conjugadas como si fueran verbos, contraídas en portmanteaus o derechamente inventadas para enunciar lo inexpresable.

“Estas palabras no valen nada” dice Cantáreman, voz invitada en “Inuterable” – uno de los mejores momentos del disco-, estupefacto frente a lo que no puede verbalizar y sin embargo celebrando el “parto de un sentimiento” que encuentra su expresión fonética en el título de la canción.

El mismo nombre de la banda nació de esta forma: “inarbolece” conjuga el sustantivo “árbol” como si fuera el verbo “florecer”, y le otorga dirección a su brotar con el prefijo “in”. Inarbolece es, entonces, la inversión de lo esperado: un árbol que –para citar al mismo Huidobro– “crece hacia abajo y se abre al fondo de la tierra”.

En “Inarbolece”, el trío rural alcanza el primer estadio de su camino, que hasta ahora se ha enfocado en cultivar una mitología propia a través de su obra, su estética y su intensa performance en vivo. Este disco es un robusto comienzo para la banda y de paso nos advierte que, aunque estemos a fin de año, aún quedan estrenos que pueden aparecer para robarse la película y reclamar su lugar entre los imperdibles del 2016.

Descarga el disco gratis en Inarbolece.com.

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