Sing Street‘ es una de las nuevas joyitas que Netflix ha puesto a nuestra disposición y podríamos afirmar que se trata de otro acierto musical del videoclub virtual del momento.

El film no habla sobre la tradicional historia de un grupo de amigos que desean ser estrellas de rock porque aquí la banda no es la causa, sino más bien una consecuencia. Si podemos resumir la trama sería algo así como un cabro que desea engrupirse a una mina mayor que él y para eso le cuenta que lidera un grupo musical, cuando en realidad ni siquiera sabe cantar.

De ahí viene lo bacán: armar el engranaje. Lo que nos entrega ‘Sing Street’ es un completo instructivo sobre cómo insertarse en el mundo de la música careciendo de talento o afición por ella. Durante la película los protagonistas pasan por los típicos desafíos del músico novato:  componer canciones, organizar ensayos, grabar videoclips y por supuesto, buscar espacios dónde tocar.

La película se encuentra ambientada en Dublin con un marco temporal localizado en los ochenta. Es por lo anterior que el rock británico se apodera de su banda sonora: grupos como Duran Duran y The Cure son citados al interior del relato audiovisual. Acordes al más puro estilo del new wave son parte del sonido compilado en el cassette de esta ficticia banda adolescente que conquista el corazón de los melómanos nostálgicos.

¿Por qué ver ‘Sing Street’ entonces? básicamente porque es ruidosa. Posee canciones pegajosas y una estética llamativa. Es una película que tiene una historia de amor pero no encaja dentro de la categoría romántica, porque la música aquí está a su máximo volumen.

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