Un día como hoy, hace veinticuatro años atrás, el 27 de julio de 1993 la banda de rock alternativo lanzaba su segundo álbum. Un disco extenso, lleno de historias y experiencias que permitieron generar un reencuentro con sus identidades, la vida y la música.

Luego de lanzar su disco debut (Gish, 1991) la banda compuesta por Billy Corgan, Jimmy Chamberlin, James Iha y D’arcy Wretzky continuaba en la búsqueda de su sonido, disfrutando en exceso todo lo que obtuvieron al saltar a la fama como la nueva banda del Grunge.

El grupo de veinteañeros acababa de entrar en el mundo de los lujos donde las drogas, el alcohol y los conflictos abundaban. En medio de toda esa parafernalia nacía silenciosamente “Siamese Dream”, el álbum que llegó a modificar su historia a través de trece melodías que instauraron un cambio en su carrera, identificando su estilo en pleno año donde “Nevermind” de Nirvana lideraba en rankings y toda banda deseaba seguir los pasos de Cobain.

Las historias crean canciones y eso bien lo sabe Corgan, quien a pesar de sufrir depresión, sobrepeso y estar constantemente en terapia decidió poner fin junto a sus compañeros a los conflictos que mantenían en esos años. Entre ellos, el reciente quiebre en la aventura amorosa del guitarrista Iha y la bajista Wretzky o las crisis de Jimmy Chamberlin que atravesaba una dura adicción a la heroína y el alcohol, complicando en ocasiones los tratos con el sello discográfico “Virgin” por no presentarse en las fechas de grabación del disco, debido a su rehabilitación.

Duros meses para la banda que en algún momento de la época pensó en poner fin a todos sus proyectos. Sin embargo, la medida efectiva fue centrarse en la creación del disco como vía de escape, pasando todo el tiempo posible en los “Triclops Sound Studios” en Atlanta, junto a los productores Butch Vig y Alan Moulder, quienes los alentaron a continuar esta travesía.

“Siamese Dream” es un disco que ha sido calificado constantemente como uno de los mejores de los años 90, en su debut logró posicionarse en el puesto número 10 de la revista Billboard. Además de ser recordado por su portada donde podemos apreciar a dos niñas que intentaron representar algún tipo de cercanía.

Muchas especulaciones se generaron a lo largo de los años respecto a la portada. Entre ellas, el mito que decía que aquellas jóvenes eran siamesas y que estaban unidas por algún extremo de sus cuerpos o que simplemente eran hermanas, algo que fue desmentido con el tiempo. Años después se reveló el nombre de una de ellas, la pequeña del lado derecho identificada como la actual modelo Ali Laenger.

Años después, en el 2010 Billy Corgan anunció en su cuenta de Twitter que la nueva bajista de la banda Nicole Fiorentino había confesado ser la otra pequeña de la portada, pero fue desmentido al poco tiempo ya que había datos que no concordaban, la otra niña nunca fue identificada y lo cierto es que no tienen ningún vínculo o parentesco.

Y entre todas las historias vinculadas a este disco, podemos rescatar aquellas letras y melodías que exponen todos los sentimientos de sus integrantes en canciones como “Today” que habla sobre el suicidio, “Soma” que fue inspirada en el quiebre de la relación de Corgan y Chris Fabian, la maravillosa canción de amor “Luna” o la reconocida “Disarm” que se convirtió en la favorita de muchos seguidores de la banda.

Uno de los discos más importantes en la carrera de Smashing Pumpkins que nos demostró que a pesar de toda adversidad o conflictos personales, la música fue la mejor vía de escape para dejar de lado las frustraciones y continuar en el camino de la vida.

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