En los tiempos actuales cualquier artista puede ser político. Cualquier músico puede pararse sobre un escenario y cantar “canciones de protesta” o mandarse un discurso de justicia social. Cualquier músico puede pretender ser un artista político, pero la mayoría son solo una cara bonita hablando cosas bonitas. Una vociferación descafeinada para jugar al héroe, al justiciero. Por eso, en la música contemporánea (en especial en Chile) hay tres tipos de artistas: los músicos sin ningún atisbo de compromiso político, los que tienen un discurso “softie” y los que realmente sienten y piensan lo que dicen más que dicen lo que piensan; la protesta reflexionada en acordes.

Tenemos Explosivos cabe en esta última definición. Músicos con mucha trayectoria en la escena hardcore, impulsados por el DIY y las ganas de transmitir un mensaje basado en historia, memoria, ideas y emoción. En sus LP anteriores, Derrumbe y Celebración (2012) y La Virgen de los Mataderos (2015), demostraron un sólido trabajo musical acompañado de líricas cargadas de ideas. Este año, llegan con un nuevo trabajo en larga duración que se titula Victoria.

Victoria (2017) hereda la tónica de su antecesor, La Virgen de los Mataderos (2015), es decir; la conformación de un relato fragmentado en canciones. Trozos interconectados, frases que se repiten a lo largo del disco, ideas-fuerza que hacen que el oyente preste atención al álbum como conjunto, y lo que tiene este colectivo que canciones para decir, más que a cada track por separado. Este último trabajo de Tenemos Explosivos lleva esto más allá y nos sumerge en tiempos de violencia, emoción y política; la conexión que tienen entre sí los diez temas que lo conforman nos llevan a sentir momentos, a experimentar vidas.

El disco está sólidamente compuesto, con un trabajo de guitarras que juegan entre si y se comunican de manera desenvuelta, un bajo omnipresente y la batería enérgica pero técnica a la vez. La voz de Eduardo Pavez tiene un desplante superior al de otros discos. Gritos, canto limpio, recitación… son variados los recursos del vocalista de Tenemos Explosivos. Cada canción tiene lo suyo, cada tema tiene algo valioso que aportar a este trabajo en que nos estremeceremos con Coéforos, nos pondremos a pensar con La Libertad Absoluta y el Terror, aportará la cuota de experiencia y memoria la colaboración de Marcelo Nilo (de los legendarios Schewenke & Nilo) en Desoquedad. El círculo se cierra con la genial Victoria (con la colaboración de Vicky Cordero), el punto máximo de expresión, emotividad y discurso comprometido.

Victoria (2017) supera a sus antecesores (siendo estos buenos trabajos) gracias al trabajo compositivo, al desarrollo conceptual y a lo que representa. Este es quizás el disco más emocional de Tenemos Explosivos, un disco que baja un poco los decibeles, que es menos furioso que los anteriores pero que nos hace partícipes de una historia común desde las emociones que evoca. Victoria es un álbum político, como todos los de la banda, pero es un discurso político construido desde la experiencia, la memoria, la familia. La placa está plagada de referencias hacia el amor, la muerte, la desaparición, la desesperanza; pero todo desde los ojos de padres, madres, hijos, hermanos.

Para cerrar quiero dar una apreciación sumamente personal. Desde mi posición de estudiante de Historia, este disco resulta valioso por lo que comunica. La historia no está toda en los libros de texto, está en los relatos, en las grabaciones que se utilizaron en el álbum, está allá afuera en forma del sustrato más puro del que bebe la investigación histórica: la memoria de gente que hizo, sufrió y aprendió.

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