¿Otra vez otro disco de The Beatles? ¿El mundo necesita otra vez escuchar el Sgt. Pepper? Lo cierto es que sí y, al fin, con la altura que merece.

Este viernes 26 se lanzó en el mundo entero la edición aniversario no.50 del inmortal “Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band”, cuya razón de ser está en la nueva mezcla que realizó Giles Martin (hijo de George Martin, el fiel productor de la discografía esencial de los cuatro de Liverpool) y que hizo lo que nadie se había atrevido a hacer, cumpliendo con creces: logró interpretar y revivir el imaginario psicodélico del álbum original y llevarlo al stereo de la forma más fiel, trabajo que nunca se hizo hasta ahora, ni siquiera en la bullada reedición remasterizada del catálogo completo del 2009.

Giles se basó en una serie de papeles y hojas escritas por su padre, además de las ideas que los cuatro Beatles plasmaron en la mezcla original en mono, para dar forma al disco en un sonido purificado, donde uno de los grandes ganadores resulta ser Ringo Starr. Nunca antes los tambores de “Good Morning, Good Morning”, “Getting Better” y “A Day In The Life” habían sonado tan demoledores.

Con una notoria diferencia del disco en stereo que todos conocimos hasta ahora, el marcado paneo de los instrumentos se elimina y todo queda perfectamente agrupado, como una banda en perfecta armonía. Esa energía britpop que ha influenciado a miles de artistas desde 1967 presente en “Lovely Rita” o “Fixing a Hole” se puede oír sin necesidad de tener audífonos de alta fidelidad.

Asimismo, hay reparaciones históricas como el correcto pitch de “She’s Leaving Home”, con el medio tono más arriba como Lennon y McCartney lo pensaron originalmente y que sólo se podía entender en su versión en mono, así como también el vuelo y los numerosos detalles de “Lucy In The Sky With Diamonds”, “Being for the Benefit of Mr.Kite” o “Within You Without You”, que en el CD se perdieron, como los organos, el bombo y ciertos fraseos de guitarras.

Además, por primera vez se trató este disco como las reediciones que se han hecho comunes en los últimos años: con generosos extras con tomas descartadas y cortes instrumentales, la mayoría nunca antes editados, aunque no se diferencian mucho del resultado final de sus canciones (un fenómeno que cambiará notoriamente en la reedición que tendrá el White Album en próximo año, trabajo que en sus demos hay versiones totalmente diferentes a lo que terminaron siendo).

Con esta reedición se logra hacer justicia con este disco, una de las obras maestras del siglo XX, quedando a disposición de curiosos y fanáticos al mismo nivel de otras cumbres de la música pop como “Pet Sounds” de The Beach Boys y “The Dark Side of the Moon” de Pink Floyd, ampliamente desnudadas en innumberables reediciones en estos años. Las nuevas generaciones tendrán que prepararse para la cantidad de secretos que seguirán develando de ese misterioso baúl que esconde Abbey Road, un tesoro que parece no tener fin.

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