Los regresos siempre son complicados, especialmente cuando se ha dejado mucho tiempo pasar entre la disolución/último disco. Hay bandas que logran volver al estudio y escenarios de manera gloriosa, generando expectativas ya sea por la nostalgia o por el revival de éxito entre nuevos fans. Pero, por otro lado, hay grupos a los que los regresos no le sientan bien hasta el punto que se llega a pensar que las cosas estaban mejor con la agrupación disuelta.

Lo que sucede con esta vuelta de The Jesus and Mary Chain no es lo primero ni lo segundo. Los escoceses, famosos y elogiados en la década de los 80 por ese fundamental Psychocandy (1985), vuelven este año con un nuevo trabajo bajo el brazo que no desilusiona pero tampoco significa un repunte en su ya consolidada carrera.

Damage and Joy (2017) es un disco que oscila entre la nostalgia, la “autocita” y canciones caladas del repertorio solista de los hermanos Reid. Demasiadas cosas nuevas no vamos a escuchar, ni tampoco veremos riesgos o aventuras en cuanto a sonido y concepto. No puedo asegurar si The Jesus and Mary Chain se duermen en los laureles, pero, se nota que han abandonado ese enfoque experimental y rupturista que los hizo famosos en los 80.

El álbum en sí no es malo, por el contrario, contiene canciones sólidas y bien trabajadas como Amputation, que abre el disco; la que suena más a hit (de hecho fue el segundo single), Always Sad y la entrañable Song for a Secret. Otro punto alto es la participación de Sky Ferreira en Black and Blues que le da frescura a un tema que avanza desde la calma a una catarsis coreable.

A pesar de estos momentos destacados, hay canciones que se sienten demás en el disco, llegando algunas a parecer completamente fuera de lugar. Es el caso de Simian Split y Mood Rider, que rompen en parte el relato establecido en los primeros tracks del disco.

En el balance final, podemosllevar el analisis a dos puntos fundamentales: primero, que encontramos un disco que tiene buenas canciones pero que no funcionan todas juntas en el mismo trabajo. No es que Damage and Joy sea un monstruo Frankestein, con partes de aquí y de allá, sino que el álbum tiene una linealidad que se ve interrumpida por algunos temas que finalmente no cuajan. Y segundo, pareciera que The Jesus and Mary Chain hizo este disco de regreso para sus fans de siempre, sin afán de buscar nuevos seguidores; el riesgo el poco cuando se juega a la segura con un elemento llamado nostalgia.

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