El tiempo vuela, y aún se siente como si fuera ayer cuando se consolidó el regreso de Fother Muckers a fines del 2022 en el Teatro Caupolicán. Los meses han pasado y la banda ha sumado pasos por festivales, giras por Chile y el extranjero, e incluso nuevas canciones.
Este verano, Fother Muckers celebró el “Justo y Necesario”, tocándolo por completo con dos fechas en Sala Metrónomo, una en el Journal de Viña del Mar y otra en La Bodeguita de Nicanor, en Concepción. Una efusiva serie de tocatas, que incluyeron aquellos temas inéditos, que determinarán el nuevo paso.
Sobre estas nueva etapa, además de sus próximas presentaciones en Trotamundos Quilpué (21 de marzo), La Serena (22 de marzo) y como parte de El Festivalito en el Teatro Coliseo el 6 de abril, conversamos con su bajista, Simón Sánchez.
Realizaron una mini gira en el verano, tocando completo el “Justo y Necesario”, ¿cómo sintieron la recepción de la iniciativa?
La idea de tocarlo completo se me ocurrió, debo darme el crédito esta vez, ya que muchas bandas lo hacen. No era un año específico cerrado, como, no sé, 10 años, 15 años, sino que nos dimos cuenta de que era el disco del que tomamos más canciones para armar el setlist.
Entonces dijimos, ensayemos las que no tocamos mucho, y toquemos el disco completo. Y prendió la idea, hicimos de nuevo la fotografía de la portada y eso fue un golpe visual bien atractivo y estimulante para la gente. Fue espectacular, la gente lo recibió súper bien. Bueno, habíamos pensado en un Metrónomo, hicimos dos, los llevamos a Conce también en La Bodeguita y también fuimos a Viña.
Fue una tremenda experiencia y además estamos muy metidos con los temas nuevos. Nuestra idea es grabar este año, volver al estudio y sacar un disco, porque tenemos hartas canciones. Entonces no era tanto un ejercicio de nostalgia de atraer a toda esta gente que nos quería ver en vivo, y mucha gente joven que nunca nos había visto en vivo. Hubo muchas canciones que no habíamos tocado nunca, al menos un par de veces, con suerte. Entonces ahora con más madurez y con más fiato en el grupo, la banda suena mucho mejor, y tuvimos la oportunidad de presentar las canciones nuevas, que en verdad es lo que a nosotros como grupo era un desafío que queríamos sortear. Además de mostrarle al público que, claro, este disco pasó hace mucho tiempo, tiene muchas buenas canciones, pero también queda un raspado de la olla.
La energía en los shows fue impactante
Todos sudados, todos saltando. Es muy chistoso porque no sé si nuestros temas den para tanta euforia. Algunas veces como hacían este mosh pit, como esta centrífuga, los niños ahí en el público, es sorprendente, se siente esa nueva energía. Tú vas a ver a la banda y conforme vas creciendo, vas pasando más atrás en la audiencia y los de adelante son los más jóvenes, se va renovando la audiencia y es un público muy cariñoso. Después se acercan los cabros, conversamos.
Yo pensé que la música estaba muerta, pero no, los cabros me dan mucha esperanza sobre el futuro porque andan con guitarras, algunos tocan increíble, mejor que nosotros, y encuentro muy sano que estas nuevas generaciones, ya estoy hablando de 17, 18, 19 años, se haya renovado el gusto por tocar instrumentos y por expresarse de esa forma, no solamente con medios tan electrónicos.
En un podcast se hablaba del “individualismo” en la música actualmente, ya que no hay bandas en las listas de hits. Pero vemos, por otro lado, que los más jóvenes están agarrando instrumentos, armando sus bandas y proyectos como Estoy Bien y Candelabro empiezan a forjar una escena
Creo que corresponde un poco al sistema, a la rebeldía humana. Es un péndulo, estás como en el full electrónico, no sé, la escena trap, urbana, y claro, puede que se saturó un poco de toda esa movida, encuentro yo en mi percepción y claro. Hay gente que quiere hacer las cosas de otra manera, expresarse de otra forma, y lo encuentro súper sano, me sorprende para bien, y corresponde a ser joven, yo creo, rebelarse frente a lo que está impuesto en el sistema, si lo que te presentan es música urbana y todo es electrónico.
Encuentro excelente que surjan nuevas respuestas a eso. Con Estoy Bien y Candelabro, yo siempre estoy con un ojo ahí, escuchando con una oreja pendiente de lo que hay. Desde que nosotros salimos, después, al ratito, hubo toda una camada también, Niños del Cerro, Patio Solar, Amarga Marga, muchas bandas que estuvieron entre medio. Hay mucha gente con muchas buenas intenciones, pero claro, es difícil, y corresponde a momentos históricos también, yo creo que es muy difícil, y les aplaudo la autoexigencia de montar una banda ahora, porque no es lo que la lleva ahora, por así decirlo.
Creo que nosotros hicimos ese esfuerzo también cuando empezamos, porque era un momento histórico en que salió, no sé, el MP3, ya no se vendían los discos, y los sellos se estaban desmoronando. Era el peor momento para meterse en la música, y nosotros fuimos un poquito osados. Lo hicimos, y nos fue bien, tuvimos nuestra presencia en generaciones que escucharon y siguen escuchando nuestra música. Ahora está todo tan fragmentado, la gente escucha la música que quiere en Youtube no escucha radio, no ve tele, porque tienen sus propios canales personales de diversión y entretenimiento. Es mucho más difícil con todo eso en contra, montar una banda y que vaya gente a verte, por lo que encuentro el doble de valientes para empezar con eso ahora.
Pero a los cabros les ha ido bien, suenan súper bien, y para nosotros, por suerte, nosotros hemos estado trabajando con ellos, hicimos lo del metrónomo, nos han ofrecido más cosas, se vienen unas sorpresitas para mediados de año con ellos. Hacer este Festivalito fue una gran idea, unir a estas generaciones que tienen mucho un espíritu común. Hemos tocado con los Niños del Cerro antes, conocemos a los integrantes, nos llevamos súper bien, y volver a tocar con ellos y también con estas bandas más jóvenes que también siguen un poco la misma línea, en cierta forma, es una excelente idea para nosotros y el público.
Ahora tocarán en Quilpué, en Trotamundos, y La Serena, en un local nuevo para ustedes.
El Cristóbal fue a tocar ahí con su banda, y encontré que estaba súper bueno y apto para la experiencia Fother Muckers, así que lo cerramos ahí. Solo sé que tienen una buena cerveza artesanal y vamos a hacer lo de siempre: jugar un partido de fútbol con gente local, ojalá que salga su piquero por ahí, su visita, ojalá ir al Mercado de Coquimbo, que a mí me gusta mucho aprovechar de comer ahí. Yo voy a sorprenderme también, va a ser un viaje entretenido.
Estamos volviendo un poco a la autogestión. Muchas de estas fechas las estamos cerrando viendo nosotros, y también manejando nosotros, cargando nuestros instrumentos de vuelta, los amplificadores, viendo nosotros de qué forma hacerlo, obviamente con algo de ayuda técnica. Las cosas no están como para tener cuatro roadies y un equipo técnico de seis personas, que tampoco somos una banda que necesite tanto. No tenemos tampoco visuales, ni tanta iluminación, ni tanta challa. Hicimos un telón con el logo de la banda, que lo ponemos atrás, y a darle no más, que la música hable, y en eso estamos. Estamos en un buen momento, volver un poco a las raíces, así que creo que va a ser un show bien impactante, bien bonito.
Sobre el Teatro Centenario, yo soy amigo de Sebastián, el que está a cargo, parece que hay unos problemas bastante serios ahí, con patente, el dueño y el arriendo. El teatro es muy bonito y es un espacio para la cultura de la cuarta región, ya sea música o teatro o performance. Es una lata que siempre cuando tratan de armar un lugar y hacerlo de buena forma, algo pasa que se diluye o hay otro tipo de fuerzas que confluyen negativamente, Ojalá que pueda volver con todos los permisos, porque es una excelente plaza para tocar.
A propósito de esa pichanga en La Serena, si tuvieran que armar un equipo estelar de músicos chilenos, ¿a quiénes sumarían?
Sé muy bien con quién no estaría formada, partiendo por eso (risas). Bueno, hemos compartido no tantas veces con músicos chilenos jugando a la pelota, hicimos este lanzamiento de Pedropiedra, donde ahí jugamos todos y vimos un poquito de qué estaban hechos.
No sé si alcanza para once, la verdad, sumando, pero yo creo que el Gonzalo Yáñez, siendo uruguayo, la mueve bien, juega bien, yo creo que es muy buen habilitador, pero al lado del arco siempre la tira para cualquier lado. Bueno, Pedropiedra igual juega y es un poquito tronco, pero igual ahí rompe como buen defensa. Gepe también corría y jugaba. Tenemos la suerte que en nuestro equipo hay buenos elementos, el Martín (Del Real) juega regularmente el Gonzalo (Núñez) es el súper nueve, el Cristóbal (Briceño) también le pone, honestamente yo también creo que tengo lo mío.
También puedes agarrar a cualquier banda de cumbia y como son 20, seguro puedes sacar como 3 o 4 que son buenos, como el Keko (Sanhueza). No hay que cerrarlo solamente a los músicos, hay gente aledaña que trabaja, que también se mueven bien, hay un sonidista, el Pini, que es un clásico de todas las bandas, que es como un Zlatan. También jugábamos con nuestros técnicos, entonces ahí se va armando el equipo.
En sus últimos shows han mostrado nuevas canciones. ¿Están pavimientando el camino a un nuevo disco? ¿Cambió el proceso de composición?
Obviamente que plantearse temas nuevos, ya pasando toda la era Fother Muckers, y toda la era Ases Falsos también, te da un nuevo enfoque, porque hay muchas cosas que ya hemos hecho, y en Ases Falsos componer o estructurar un tema se hacía de forma diferente. Acá volvemos a lo básico, porque somos cinco no más: batería, bajo, dos y tres guitarras, y no hay más. No hay un tecladito, percusión, entonces eso te hace sentir un poquito más desnudo. Todo está más presente, y eso también influye a la hora de componer y ensayar.
En esta vuelta hay harto material consciente e inconscientemente que venimos aprendiendo desde todos estos años, de tocar y de hacer discos, pero claro, hay unos temas que son muy Fother Muckers, estamos usando harto como las guitarras gemelas que les llamamos. Hay unas que son directamente más oscuras, más metaleras, hay un tema que es bien pesadito, cosa que nunca habíamos hecho algo tan así y nos gusta tocarla. Es el desafío y la magia de adaptar lo que tú quieras a una banda chiquitita que tiene que defender esas ideas en vivo, entonces la creación y la estructura corresponde un poco a eso.
Este 2025 se cumplen 15 años de “El Paisaje Salvaje”, ¿Hay algo especial al respecto?
Fue súper exitoso, y peligroso a la vez, el tema de presentar discos pasados. Es un lindo ejercicio, la gente va y lo pasa bien, pero es un arma de doble filo. Es la forma fácil de llenar un show y hacer una gira. Esto fue como una probadita, pero no creo que estemos tratando de enfocarnos a hacer como celebración de aniversario de cada disco que hemos hecho.
Las sorpresas se refieren a giras más extensas y quizás por ahí volver a la internacionalidad probablemente. Nada que se pueda confirmar, pero claro, yo creo que este año va a ser mucho de tratar de registrar el nuevo material de la mejor forma posible, grabar y también aprovechar de viajar por Chile y por otros lados también si que se logra. Son los desafíos a mediano plazo.