Uno, dos, tres, cuatro, cinco-cinco, seis: el Movistar Arena recibió la sexta visita de The Offspring a Chile y las expectativas estaban altas. Un arrollador show en Lollapalooza hace un año, y el lanzamiento de su último disco en octubre pasado servían como antecedentes para que poleras de “Smash”, “Americana” y la calavera flameante se tomaban la fila en el Parque O’Higgins.
Desde la oficina, la universidad, o incluso desde el colegio. Generaciones se cruzaron, compartiendo íntimamente a medida que se acercaba la hora de la reunión con Dexter Holland y Noodles, acompañados pro Todd Morse (bajo), Brandon Pertzborn (batería) y Jonah Nimoy (percusiones y segunda guitarra). Nuevamente en el recinto del Parque O’Higgins, cinco años después de aquella recordada presentación que fue la última por mucho tiempo por culpa de la pandemia.
Desde la oficina, la universidad, o incluso desde el colegio. Generaciones se cruzaron, compartiendo íntimamente a medida que se acercaba la hora de la reunión con Dexter Holland y Noodles, acompañados pro Todd Morse (bajo), Brandon Pertzborn (batería) y Jonah Nimoy (percusiones y segunda guitarra). Nuevamente en el recinto del Parque O’Higgins, cinco años después de aquella recordada presentación que fue la última por mucho tiempo por culpa de la pandemia.

El punto de partida de la fiesta estuvo a cargo de Gufi, una de las bandas más representativas del sonido punkpop que emergió desde nuestro país. Una acotada pero sólida presentación que sirvió para calentar motores y gargantas, sobre todo con la ya clásica “Por Ella”.
Después de los shows de apertura, la atención se pierde entre conversaciones, idas al baño o miradas al celular intentando subir un momento dentro de la cúpula. Sin embargo, ayer fue distinto. Pasaron pocos minutos después de que los nacionales se bajaran del escenario para que unas trivias, arcades de Dexter y Noodles e incluso un karaoke de “Take on Me” de A-Ha se tomaran las pantallas del escenario.
El público respondió en todo momento, a pesar de la impaciencia de algunos ya que la espera se extendió hasta las 21:15 horas. Con “Thunderstruck” y un esqueleto vuelto loco, la banda motivaba a que metieran ruido, mientras el contador llegaba a cero. Así apareció The Offspring, con Dexter tomando la batuta para partir con “All I Want”. El desenfreno fue instantáneo.

Pirotecnia, un gampeplay de Crazy Taxi en la pantalla gigante y un público efusivo acompañaron el primer asalto. Le siguieron “Come out and Play” y “Want you Bad”. En lenguaje futbolero, goles de camarín. Bastaron un par de minutos para que los estadounidenses tuviesen a sus fans a su ritmo.
Si bien el apoyo visual fue un gran complemento, con la propia energía que desbordaban sobre el escenario ya presumían su oficio. Unas calaveras gigantes se inflaron a sus costados y la lista de hits no desentonaba: “Hit that” y “Orginal Prankster” generaron el caos necesario para luego dar paso a “Hammerhead” y “Make it All Right”, la única de “SUPERCHARGED” que se colaría en el setlist.
Esto no se trataba de presentar un disco, sino celebrar la trayectoria de la banda con un público fiel, que lo demostró hace cinco años arriesgándose ante un virus en ese entonces desconocido, y también hace un año cuando el calor agitaba en Cerrillos. The Offspring fue consciente de eso y lo disfrutó, al punto de tirar la talla y soltar uno que otro cover, con Noodles a cargo.

Volvamos a la parafernalia. Un número generoso de pelotas gigantes se tomó el Movistar para “Why Don’t You Get a Job?”. Volando de un lado al otro mientras una fila de guardias se paraba al filo del escenario para evitar que las pelotas se llevaran encima a la banda. No impidieron, eso sí, que terminaran golpeando una de las luces laterales. Pero nada tan terrible.
El hueveo estaba permitido y todos lo gozaron, incluso aseguraron que había sido uno de los mejores shows de la gira. Demagogia o no, tanto el público como la banda demostraron estar a la altura uno de otro. Desde la cancha, todos pegoteados con sudor ajeno, o con la serpentina pegada al cuerpo, vitoreaban por más luego de “Pretty Fly (for a White Guy)” y “The Kids Aren’t Alright”.

En el momento del bis, mientras algunos intentaban encontrarse con sus acompañantes, perdidos tras la seguidilla de empujones, saltos y mosh pits, The Offspring aparecería para sobrecargar aún más un Movistar Arena repleto y eufórico. “You’re Gonna go far, Kid” y “Self Esteem” fueron las últimas cartas bajo la manga que fueron acompañadas por más estímulos y el doble de gritos que no diferenciaban sectores ni generaciones.
Con la banda abrazada sobre el escenario, y otros fanáticos replicando lo mismo, después de tanto empujón y codazo desde la cancha, se cerraba el telón al son de “Sweet Caroline”. Momento perfecto para reencontrarse o arrancar al baño. Ahí, el secador de manos funcionó para las empapadas poleras negras, las que algunos debieron estrujar. Se dio todo, como correspondía después de un martes de marzo, tras la oficina, las clases, o en medio de las ideas intrusivas que se asoman. Porque a veces se vuelve necesario volver a ese espíritu adolescente y dejarte llevar por la euforia.

The Offspring en Movistar Arena
- All I Want
- Come Out and Play
- Want You Bad
- Staring at the Sun
- Kick Him When He’s Down (tour debut, first time since 2018)
- Hit That
- Original Prankster
- Hammerhead (tour debut)
- Make It All Right
- Thunderstruck / Iron Man / Detroit Rock City /In the Hall of the Mountain King
- Blitzkrieg Bop
- Bad Habit
- Gotta Get Away
- Why Don’t You Get a Job?
- (Can’t Get My) Head Around You
- Pretty Fly (for a White Guy)
- The Kids Aren’t Alright
- You’re Gonna Go Far, Kid
- Self Esteem