Metalengua es un proyecto que existe desde la época escolar de sus guaripoleros, los hermanos Martín y Pascal Torres. Han tocado en casas okupa, eventos de poesía, plazas para juntas de vecinos, fundaciones y, ahora, grandes escenarios como la Quinta Vergara en el marco del Festival de la Canción de Viña del Mar.
Su energía no pasa desapercibida y es su gran mérito. Por años acumularon expectativas de quienes les veían y su sesión en Sofar marcó un antes y un después. Entonces, ¿por qué se demoraron tanto en publicar su disco debut? (Fue literal la primera pregunta hecha en esta entrevista). Su respuesta es simple: querían hacer las cosas bien.
Su formación fue 100% autodidacta. “Estuvimos años en una pelea en contra del click”, cuentan, hasta que en 2020 decidieron empezar a grabar con tutoriales de YouTube. Pero sentían que lo grabado quedaba débil y no capturaba la magia e impacto que generan en vivo. Pascal comenta: “Venimos de disciplinas distintas. Yo estoy desde un doctorado en astrofísica y Martín un magíster en literatura, entonces entrar a la música formal nos hizo demorar”.
“Nos dimos mil vueltas de autoconocimiento para descubrir qué es lo que nos acomoda para grabar y producir”, explican. El aprendizaje fue técnico: compresores, ecualizaciones, el temido click. Pero a medida que avanzaban, todo fluyó más rápido. “Ahora que aprendimos, nuestra idea es sacar cosas más seguido”, adelantan en modo exclusiva, que ya trabajan en un EP llamado “Amarillo Crepúsculo”.
Pero volvamos a CHISPOP (2024), su disco debut, cuyo nombre nació de un chiste interno que, con el tiempo, se fue aguachando y terminó siendo real. El álbum refleja su universo: intuición, creatividad, rebeldía no panfletaria y porfía, sumado a influencias tan variadas como Violeta Parra, 31 Minutos y Makiza. “Yo creo que algo importante de Metalengua es que nuestro equipo está compuesto por gente con la que tenemos amistad profunda. Eso es clave para nosotros: que quienes están detrás se sientan parte del proyecto”, destacan.
En CHISPOP (2024), los feats no siguen estrategias de marketing. “Nos dimos todas las libertades que quisimos porque son canciones muy antiguas”, cuentan. Esa misma lógica de libertad creativa se refleja en su historial: de chicos hacían mezclas de una hora y su mayor desafío era acortarlas. “Igual nos encantaría hacer un feat con Axe Bahía o Karen Paola”, ríen.
Ahora, si te preguntas por qué “Insomnio” no está en el disco, la respuesta es sencilla: “Íbamos a tener una versión tecno más dura y nunca nos la entregaron. La canción tiene su versión lo-fi, pero creemos que merece algo a lo grande. La vamos a hacer”, aseguran; pero eso quedará para otra entrevista.
Conversamos con los hermanos Pascal y Martín Torres para profundizar en las anécdotas, decisiones y procesos creativos que dieron forma a este disco. Recomendamos leer esta entrevista mientras se escucha el LP; ponle play y disfruta…
CHISPOP (Opening)
Necesitábamos un opening y esta cumple perfecto. Es una intro que presenta cada una de las canciones en su letra, quedó buena y nos gusta mucho. Es de las más nuevas del disco y fue de las últimas en terminarse. Nos costó cerrarla porque antes era más larga, pero la cortamos porque 1 minuto era lo necesario, así que sacamos estrofas. Las referencias fueron el hyperpop y el tecno ruso.
Ojitos de Planeta
Es el hit del disco. La gente nos cuenta que llora cuando la escucha en vivo o que suelen dedicarla: ‘se la dediqué a mi ex’, es una frase que se repite caleta. Esta canción la hicimos en 2017 y fue la que más nos costó del disco porque tuvo cinco versiones. Grabamos una en 2019 y otra en 2020 producida por Javier Barría, pero la terminamos desarmando. Incluso Nano Stern nos hizo una propuesta que sonaba como el Corazones (1990).
Al final, la limpiamos, dejamos lo elemental y la volvimos a producir, agregándole los cellos. Igual se mantienen cosas de las versiones antiguas, como el vpm de Javier Barría y unos sintes que de repente suenan, que son full de él. Quedaron cositas.
Es una gran canción de la que nos gustaría hacer una nueva versión. Sentimos que merece una versión ranchera porque tiene varios referentes de bulerías o tango.
Amor Condenado
Basada en hechos reales. Es una historia de amor, tensiones y procesos judiciales. A Martín lo tomaron detenido durante el estallido junto a su pareja de ese entonces. Fue con mucha violencia: les hicieron sacarse la ropa apuntándolos con escopeta, fue súper fuerte. Y, esposados, se dieron un beso a través de las rejas, por un hoyito de la ventana; como en el ojo de la tormenta: la calma dentro del caos.
La Plaza del Puma fue referencia y tenía influencia de los corridos, antes de la aparición de Peso Pluma. La hicimos en 2019 y nos demoramos 4 años en grabarla.
La Baba del Sol ft. Rosario Alfonso
Esta también es una historia real. Queríamos hacer un bolero bien bolero, aunque al final salió más como un valsecito, pero con referencias al género en el coro. Queríamos darle un toque Pimpinela con esas dinámicas de preguntas y respuestas.
Contamos con la presencia de Rosario Alfonso, que le dio un aire súper especial a la canción. La parte de ella la escribimos en conjunto y fue un día súper lindo: almorzamos, escribimos y grabamos. La guitarra la grabó Miguel Molina.
Antes, la canción estaba llena de glitch y efectos de hyperpop ruso, pero la limpiamos porque con la voz de Rosario quedaba preciosa y funcionaba mejor así. A la gente le gustó mucho.
Acapella (Las Ruedas del Río)
Es una canción para cantarse a uno mismo y liberar cuestiones. Es un hechizo, como cuando dice: ‘de tanto comer este orgullo ya no me voy a reponer, si donde yo vaya yo huyo ni quiero ni dejo querer’. Habla de cómo uno se enamora de sus caparazones, de sus barreras, y termina atrapado en sus propias mañas.
También es una reflexión sobre envejecer y endurecerse. Trata de esos miedos y corazas que uno se pone, como cuando alguien dice: ‘no, si estoy bien viviendo así de sencillo porque así soy y siempre me ha servido’, pero en verdad llega un momento en que hay que dejar de vivir a la defensiva, porque ya el mundo no te quiere hacer tanto daño como quizás sí te lo hizo antes.
Olympia
Es canción hermana de “Ojitos de Planeta”. Fue hecha en España, en una mañana, y salió súper rápido. Es potente, y a veces la usamos para abrir los shows. Tiene bulería, y en España conocimos gente españolísima que tocaba y cantaba flamenco, nos hicimos muy amigos y aprendimos un montón.
La grabamos con Alfilera en una larga jornada donde le exigimos desbloquear habilidades como tocar el cello rápido, fue hermoso.
La Espinilla ft. Chinoy
Me da risa porque entre la gente hay opiniones súper divididas: algunos dicen que es grotesca, otros que es sublime, o salen con cosas como ‘ay, tengo que superar que hablan de la espinilla para poder disfrutarla’. Pero es eso, un poco webiar con la idea de que somos polvo de estrellas o un punto en el universo.
La canción habla de una espinilla reventada que genera una galaxia, un momento brevísimo, como la erupción de la tierra. Se ríe de lo serio, de lo profundo y de lo que ya se ha dicho, pero dándole una vuelta irónica. Es un contraste: profundo y superficial al mismo tiempo, como una espinilla.
Y está Chinoy, que fue entrete meterlo al disco. Es alguien que nos ha acompañado mucho en este camino del héroe. Lo conocimos cuando éramos súper chicos, siempre nos apañó y nos hicimos muy amigos. Fue bacán invitarlo para que metiera su poema hechizo; cae bien y el resultado final quedó la raja.
Inicialmente, esta canción iba a ser solo una transición, pero al final quedó como tema completo. Y nos encanta cómo se mezcla lo sublime con lo gracioso o grotesco.
Campaní ft. Juanito Ayala
La primera tocata que hicimos como Metalengua fue en el Internado Nacional Femenino, y ahí tocamos un mix de Juanafé. Después, de pura casualidad, conocimos a Juanito Ayala, nos invitó a una fecha y fue un junte hermoso, sobre todo porque antes ya habíamos tenido contacto con su música.
Él tiene esa vibra rebelde, punky y con fuerza, que calza perfecto con Campaní, una canción bien linda de desamor que también tira sus maldiciones: ‘y si resulta verdad que me estás deseando mal, quiero que te quemes bien lento’. Es de esas canciones que te ayudan a exorcizar dolores.
Originalmente queríamos meter dos tipos de cumbia: una más villera y después una salsa. Nos costó caleta, pero quedó súper linda. Tiene algo medio punky y gitanezca que le da carácter.
Paloma la Delincuente ft. Banda Conmoción
Esta es la más antigua de todas, la hicimos en el living de la casa. Siempre creímos que quedaría muy linda con Banda Conmoción, y aunque no lo buscamos activamente, con los años se fue dando. Ahora incluso tocamos con un chico de la Conmoción, otra cosa que se dio en el camino.
Cuando estábamos tocando en el Movistar Arena no pude evitar pensar en esa tocata en pijama en la casa, mirando las palomas.
A la gente le gusta caleta. Ya ni me acuerdo qué fue lo que me motivó a hacerla de lo antigua que es. Pero la sumaría a la tradición de canciones sobre palomas que hay en Chile, como las de Víctor Jara o Violeta Parra. Paloma nació en el mismo momento en que hicimos otras canciones como Bichos —que está en el deep YouTube— y que reivindican a esos seres despreciados socialmente: los bichos, las palomas, los ratones, las ratas… Esos que solemos poner en los peldaños más bajos de esta ecopirámide, mientras que a la humanidad la dejamos arriba.
Olvidamos que para que exista una vida compleja se necesitan millones de vidas más simples —microbios, bichos, etc.— y que son esenciales. Es también una forma de luchar contra esa jerarquía humanoide que hemos creado.
“Paloma la Delincuente” es una oda a esa paloma horrible, achurrascada, que te caga la cabeza. En algún momento pensábamos caleta en esto y hasta hicimos varias canciones sobre el tema.
Trompo
Martín: Es un manifiesto para las personas hiperactivas y una reivindicación para las ‘personas falladas’. Fue hecha en un contexto de pandemia. Yo la estaba haciendo mientras caminaba, grabando con el celular, y de repente paró un auto con muchos cabros de 14 años cerca de mi casa, me cogotearon, tiré el celular dentro de una casa y me pegaron. Al final, terminé saliendo en la foto del carnet con un ojo morado.
Pascal: Yo recuerdo que la primera vez que me mostraste la canción fue en Vicuña, cuando había toque de queda. Estábamos andando en bicicleta y la cantaste. Me acuerdo que me encantó la frase “pegar con colafría el mundo que está roto y… los píxeles de tu foto”, que es súper de pandemia, como toda la vida viéndose en fotos, la única manera de estar cerca.
En vivo es bacán, la gente la baila y la disfruta. Para la versión de Sofar, no estaba terminada, teníamos la letra lista, pero grabamos un clip con el que Pascal podía tocar guitarra. Esa fue la primera vez que estuve sin cajón, salió a la primera y sentí que nací para pegarme el show como frontman. Hicimos el beat encima del video, lo pusimos y no calzaba porque era muy reggaetón, entonces en esas partes le pusimos cumbia y otros ritmos para que calzara con el video.. fue parte de aprender a grabar.
23×3 (Veintitrés Tres Veces)
Fue grabada con Tomás Pérez, un brígido bacán, en BlackVitamina. La canción dice que saques la calculadora para entender el trasfondo. Es linda, tiene esa vibra de perreo sutro, pero no tiene marcas de género, es juguetona y erótica.
Tecno Meteoro
También fue un webeo de pandemia que hizo Pascal. Ahí descubrimos que nos va bien tirarnos sobre una pista; es algo que nos entretiene caleta. Fue una canción que salió en un día.
Las 4 Estaciones del CHISPOP (Ending)
Esta canción nos costó ene. Teníamos todo pensado, las pistas, el tema, algunas partes, pero le dimos tiempo y fue la última en terminarse. Habla sobre el tiempo y tiene hartos samples de Madonna, Víctor Jara, Makiza, etc. Creemos que aún no ha salido del cascarón, pero es linda, me gusta caleta y me gustaría explorar más por ese lado. También es un opening de nueva temporada.
Metalengua en Centro La Planta 2024 – Fotografías por: Jacqueline Riveros (@j.riverosph)
La Portada
La portada fue hecha por Shhipp, de Industrias Tolueno, que es Martín. El troll fue aguachándose con el paso del tiempo. Cuando armábamos el imaginario probamos muchas cosas, obviamente con bocas y lenguas, pero el troll con la pelota saltarina ganó como el logo oficial.
Para el disco había que renovarlo, así que en Pinterest tengo mi tablero de trolls y ahí encontré ediciones súper limitadas de versiones con dos cabezas. Ahí Shhipp nos ayudó a concretarlo. Es un diseño 3D que fue transicionando mientras probábamos distintas texturas.
Créditos CHISPOP (2024)
Producción y grabación: Simón Ibarra, Tomás Pérez, Javier Barría
Mezcla: Jorge Fortune, Carlos Reyes
Master: Daniel Ovie, Jorge Fortune, Francisco Holzmann
Composición e interpretación: Pascal Torres y Martín Torres
Colaboraciones: Rosario Alfonso, Chinoy, Banda Conmoción, Juanito Ayala
Cellos: Alfonsina García
Tololoche: Giancarlo Valdebenito
Trombón: Marcelo Maldonado
Cajón: Martín Torres
Guitarras: Pascal Torres, Miguel Molina, Claudio Rojas
Flauta: Ricardo Vargas
Arte portada: Shhipp, Industrias Tolueno
Agradecimientos: John Bazooka